De emoción e indignación

Me confieso emocionada ante el movimiento que está surgiendo estos días: gentes indignadas que unen sus fuerzas pidiendo pacíficamente un cambio, un cambio ético, un cambio en el sistema… una democracia real, humana y más justa.

Sí, me emociona porque siento que estoy viviendo un momento histórico que puede forzar un cambio, como ya lo hicieron un grupo de estudiantes en mayo del 68. Me emociona porque me resulta fácil descubrir detrás huellas del Evangelio, porque me muestra que lo débil y lo pequeño tiene una fuerza inusitada, que un grupo de personas con pancartas de cartón están haciendo temblar a “los de siempre” y que reclama una organización más dialogante, más humana, más justa… más ocupada en las personas que no somos mercancía en manos de nadie.

El Espíritu sopla donde quiere ¿seremos capaces de descubrir su paso?

Ojalá a la Vida Religiosa en España no nos pase como a los patriarcas ortodoxos que la revolución rusa estalló mientras ellos estaban ocupados discutiendo sobre colores litúrgicos… o sobre cómo se ha de dar la comunión a los celíacos.

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2 respuestas a De emoción e indignación

  1. Alicia dijo:

    Yo también estoy emocionada y por eso he venido hasta aquí, sabía que encontraría una palabra sobre ello y me alegra que coincida con lo que estoy viviendo por dentro.
    Aunque me pregunto… ¿por qué otros no serán capaces de emocionarse, por qué se empeñarán en buscar razones absurdas que siempre van encaminadas a lo mismo?
    Y yo me quedo con ganas de irme a la plaza y unirme. Un besote

  2. Carmen López dijo:

    Menos mal que hay gente (y mucha, estoy convencida) dentro de la Iglesia que se muestra claramente esperanzada con lo poco o mucho que pueda hacer el movimiento 15 M. Lo poco que voy conociendo o viviendo desde Dios en mi vida de persona laica es que siempre se mueve desde lo pequeño y que sus señales son muy sutiles, apenas visibles. Me enfada, por tanto, (me dicen que escriba aquí, pero que lo haga con paz) leer en los periódicos (La Voz de Galicia de esta mañana) que el cardenal Rouco Varela atribuye las protestas a problemas «en el alma» de los jóvenes. Ya sé que siempre se simplifica, que la prensa saca a la luz lo que le interesa, pero… ¿quizás es que no se ven esas señales de esperanza?
    ¿quizás es más fácil trabajar con los jóvenes de la JMJ, que ya están evangelizados, que abrirse al mundo y ver en estos tiempos una oportunidad de Dios?
    Gracias por tus comentarios esperanzados y esperanzadores

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