lunes, 21 junio, 2021

Número de VR de Noviembre

Se sumó la luna

"Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la Fe y la Nueva Evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad, todavía más que hace 50 años. Y la respuesta que hay que dar a esta necesidad es la misma que quisieron dar los Papas y los Padres del Concilio, y que está contenida en sus documentos". Así de claro, Benedicto XVI, centró la propuesta en el aniversario del Concilio Vaticano II.
Han pasado cincuenta años desde la convocatoria. En una sociedad como la nuestra, es mucho tiempo. Todo ha vivido un cambio vertiginoso, casi desproporcionado. Aquel amanecer conciliar trajo no pocas alegrías a la comunidad cristiana y mucho rea- lismo y esperanza necesaria a la vida religiosa. Pareciera que medio siglo es más que suficiente como para que la innovación conciliar dejase de ser un deseo y se transformase en constatación. En aquel momento el Papa Juan, débil e ilusionado, sabía que estaba abriendo “unas viejas ventanas” a la sociedad. Sabía también, porque los hombres de Dios cuentan con esa íntima visión, que con el aire fresco, entrarían “otros aires”… Aún más, ya entonces sabía que algunos, por el temor a resfriarse, querrían cerrar las ventanas. El mismo Papa habló de profecía y de la luna que se sumaba al acontecimiento; envió el amor de la Iglesia a un mundo que despertaba a otros tiempos y lo dijo con aquellas palabras pequeñas con las que se escriben los gestos grandes del Reino: “llevad a vuestros niños y enfermos la caricia del Papa”.
Aquel Pentecostés conciliar fue una brisa suave. El Santo Espíritu fue removiendo corazones y gestos y así la Iglesia “fue entendiendo que tenía que entender”. Muchos somos ya descendientes de aquellos que vivieron en primera persona la transformación conciliar. Por eso, es un deber expresar agradecimiento a tantos hombres y mujeres que en estas cinco décadas se han dejado hacer por el discernimiento y el sentir de la comunidad; han sido y siguen siendo un puente veraz de fidelidad para esta peregrinación que es la misión en el mundo. Con las armas del diálogo, el estudio y la oración han permitido que sedimentase una conciencia de servicio a la humanidad.
Benedicto XVI refirió que durante el evento conciliar, en el que él también participó como experto, "había una emocionante tensión con relación a la tarea común de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado". Es sugerente esa emocionante tensión, esa pasión que hace posible el Reino, que lo extiende, comunica y regala. Ese Reino que acoge al ser humano y que es acogido por él transformando un mundo frío, insolidario y desconectado, en el mundo al que Dios sanó rompiendo su silencio con Jesús el Señor.
Las congregaciones religiosas han releído en estas décadas su identidad. Han abrazado la debilidad y se han extendido allí donde la Pa-labra o no se había pronunciado o se había silenciado. Han sido años de crecimiento, purificación y libertad. “Eran ventanas difíciles de abrir…” y por eso, algunos se han quedado, de estos años, con los que han caído en el camino, con las confusiones de unos pocos… Quizá otros, más que celebrar el año de la Fe, el don misterioso de Dios, sueñan con una cruzada en la que se silencien desmanes… Más que urgencia en la evangelización, que es regalo; quieren agilizar la apologética, con reproche. Habrá quien tenga miedo al diálogo. Pero este aniversario es fuerte. Está ardiendo. Hay muchos corazones, dentro y fuera de la vida religiosa que siguen atentos, expectantes, serenos. Hay muchos que sabemos que aquella noche, nuestro Dios hizo un gesto, “se sumó la luna…” Y aquella brisa, no fue un sueño, ni algo pasajero fue el anuncio de una Iglesia, siempre nueva, y una vida religiosa centrada, ágil y dispuesta.
 

Índice

04 Hasta la cocina, Daniel Izuzquiza
05 Mirada con lupa: «La Nueva Evangelización pide creatividad…» Entrevista al Card. Carlos Amigo, Francisco J. Caballero
13 A propósito del acompañamiento, Jaume Pujol i Bardolet
18 ¿Qué puede aportar la vida religiosa a la nueva evangelización?, Jesús Espeja
20 ADN de profetas, Marta García
21 Retiro: La muerte y el amor van de la mano, Fernando Negro
29 Hacia un nuevo liderazgo religioso, José Miguel Núñez
33 El yo y su refluir en la vida religiosa, Francisco J. García
35 Habitar la esperanza del Reino, Bonifacio Fernández
39 La Nueva Evangelización: textos que impresionan, VR
43 Algo más que palabras, VR
45 Pensamientos para iniciar una nueva vida, †Gregorio Iriarte
46 Misteriosa transparencia, José Cristo Rey García
47 Lectura recomendada, Francisco J. Caballero
48 Regalarnos una tarde, Mariola López

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