De cariño e interés

No deja de sorprenderme la cantidad de personas que confunden el cariño con el utilizar, y no me refiero a que tengan mala intención y busquen únicamente su propio beneficio cuando se dirigen a otra persona, sino que confunden el interés por el otro con el interés que tienen por el otro, que creen que “contar con alguien” (para “un servicio”, claro) es mostrar afecto, que se les acaba el tema de conversación si no hablan de lo que se hace y nunca se les ocurre hacerse presentes y mostrar interés por lo que el otro vive, le importa, le apasiona… si no cumple sus expectativas o no le beneficia.

¿Nunca habéis experimentado que ciertas personas sólo se dirigen a vosotros/as cuando os van a pedir algo? Dominamos la teoría de que el ser humano es un fin en sí mismo y nunca un medio… pero, como en el carnet de conducir (y como en la vida) el teórico se aprueba antes que el práctico y, con frecuencia, se confunde reconocer y valorar a la persona por lo que es con apreciar “lo que me puede venir bien” de ella. Esto en castellano se llama utilizar.

La línea roja que separa el contar con alguien de utilizar a alguien es, con frecuencia, demasiado delgada y demasiado sutil… tanto que solemos cruzarla también con Dios. ¿Cuándo aprenderemos a querer al otro y al Otro por sí mismo?

En fin, no es mala intención… es incapacidad de amar y aprenderemos a amar de verdad, como somos amados, cuando veamos cara a cara al Amor… mientras tanto, ¡seguimos en el intento!.

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