Pedro M. Sarmiento, CMF
Misionero Claretiano
¿Es inevitable la guerra, necesaria, e incluso moralmente justificable? Las explicaciones estratégicas y geopolíticas, que oímos todos los días en los medios ante la guerra de Oriente Medio, o la de Ucrania, parecen sugerir que no hay otra solución que la violencia y la intervención militar. Ese simple razonamiento es el del más fuerte y oculta una verdad mucho más sencilla: «Cada bomba que cae sobre una ciudad destruye también un fragmento de la humanidad». La frase es de Thomas Merton (1915-1968) que, desde su monasterio trapense, defendió una postura ética y espiritual contra las guerras de los años sesenta. Su pacifismo ha sido descrito como un pacifismo contemplativo. Merton argumenta que la guerra es el resultado de una crisis de identidad humana y una patología del miedo.
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