Heroísmos y acrobacias

0
22

Dolores Aleixandre

Sagrado Corazón de Jesús (Madrid)

El álbum de familia de cada una de nuestras congregaciones está lleno de nombres de gente excepcional: ahí está sor Albertina, en primera línea sanitaria cuando la crisis de ébola; fray Rosendo, sin moverse de Ruanda durante el genocidio; sor Crescencia y sor Candelaria, más de 30 años entre los aborígenes de Nueva Zelanda; fray Fortunato, expulsado de Nicaragua por visitar prisioneros; sor Bernardina, trabajando desde joven en una leprosería de Tanzania… Otros muchos han vivido formas de heroísmo menos llamativas pero dignas de admiración: fray Evaristo, a pie de fogón del convento durante décadas; sor Higinia, enseñando animosamente matemáticas a adolescentes insufribles; sor Domitila, con incansable dedicación a paralíticos cerebrales; fray Matías, haciendo milagros con las maltrechas finanzas de su provincia…

Para muchos ha llegado la hora de volver de tierras lejanas, salir de su comunidad de inserción, abandonar el despacho, soltar la cocina o las llaves del coche, aceptar que sea un laico o laica quien le reemplace. Llegan advertencias intempestivas: «necesitas apoyo», «ya no tienes fuerzas para esta tarea», «¿no va siendo hora de que prepares tu relevo?», «en una residencia vas a estar mejor…».

This content is locked

Login To Unlock The Content!