Adrián de Prado Postigo
El papa León ha pasado por España cabalgando actos, multiplicando estampas, estrechando multitudes, aplomando liturgias, repujando silencios, demorándose en miradas y bendiciones, dilatándose en gestos y palabras. En un paisaje casi estivo, parejo en su bochorno a un desánimo social del que es difícil desasirse, el Papa agustino ha venido, como león a su tribu, para anunciar a aquel que es capaz de abrir el libro y romper sus sellos. Y lo ha hecho abriendo él mismo, modesta pero firmemente, una ventana.
En la estela inmediata que ha dejado a su paso, vienen a mi memoria un puñado de versos de Mario Quintana. Mutatis mutandis, cabría decir de quien ha rubricado esta visita apostólica lo que el poeta brasileño afirma sobre el poema:
«Quien escribe un poema, abre una ventana. / Respira tú, que estás en una celda / sofocante / todo ese aire que entra. / Es por eso que los poemas tienen ritmo, / para que puedas profundamente / respirar. / Quien escribe un poema salva a un ahogado».
This content is locked
Login To Unlock The Content!





