Dolores Aleixandre
Sagrado Corazón de Jesús (Madrid)
Para celebrar la fiesta del 2 de febrero, propongo que pongamos el foco en la misión trascendental que jugaron dos modestas tórtolas. Las ofrecieron José y María a cambio de que el Niño no tuviera que quedarse al servicio del templo y, de entrada, menudo favor le hicieron: en vez de pasar una infancia de levita junior, trajinando con el incienso y las ofrendas, pudo jugar tan contento con otros niños en las calles de Nazaret.
This content is locked
Login To Unlock The Content!





