Al servicio de la vida consagrada

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Gonzalo Fernández Sanz

Director de VR

La revista Vida Religiosa cumple 82 años. Nacida el 1 de enero de 1944, prosigue su ya larga andadura histórica mirando al futuro. Frente a la tentación del desánimo y la retirada, apostamos por seguir acompañando a la vida consagrada en esta etapa de fragilidad, pero también de misteriosa fecundidad y esperanza. El nuevo logo que aparece en la cubierta quiere acentuar que se trata de una revista al servicio de todas las formas de vida consagrada y en estrecha relación con las demás obras de los misioneros claretianos que trabajan en este campo; en especial, el Instituto Teológico de Vida Religiosa, la Escuela Regina Apostolorum y la editorial Publicaciones Claretianas.

Desde el ámbito académico, formativo y editorial, queremos caminar junto a las personas consagradas (religiosos y religiosas, miembros de institutos seculares y sociedades de vida apostólica, vírgenes consagradas, etc.) para narrar lo que está sucediendo, iluminarlo desde la Palabra de Dios y explorar juntos nuevos caminos. La revista no está pensada solo para los religiosos —como pudiera deducirse de su título histórico— sino para las distintas formas de vida consagrada, a las que invitamos a sumarse a nuestro proyecto editorial para así reflejar mejor la variedad carismática de la Iglesia.

Los tiempos no son favorables para los medios impresos y menos para los de ámbito religioso. La reducción del número de lectores, con los consiguientes problemas económicos, está provocando la desaparición de publicaciones de larga trayectoria. Vida Religiosa también acusa este impacto, debido, sobre todo, al cierre continuo de casas religiosas en España e Hispanoamérica. No obstante, estamos haciendo un esfuerzo por mantener nuestro servicio y por enriquecerlo, abriendo la revista de una manera más decidida al mundo digital. En los próximos meses presentaremos el proyecto en el que estamos trabajando junto con las demás instituciones claretianas al servicio de la vida consagrada. Sin renunciar a la edición impresa, que consideramos útil y necesaria, queremos apostar por una edición digital que facilite el rápido y fácil acceso a la revista, sobre todo en aquellos países en los que hay muchas dificultades para la distribución postal. No olvidamos —como les recordaba el papa León XIV a los superiores generales el 19 de noviembre de 2025— que «la tecnología informática representa, de hecho, un desafío también para los consagrados. Por un lado, ofrece inmensas posibilidades de bien, tanto para la vida comunitaria como para el apostolado… Al mismo tiempo, sin embargo, estos recursos pueden influir fuertemente, y no siempre para mejor, en nuestra forma de construir y mantener relaciones. Es fácil, por ejemplo, dejarse tentar por la idea de sustituir la mera conexión virtual por las relaciones reales entre las personas, donde son indispensables la presencia, la escucha prolongada y paciente y el intercambio profundo de ideas y sentimientos».

Dado el incremento de los precios (papel, impresión, distribución, etc.), nos vemos obligados a subir la cuota de suscripción. Confiamos en que nuestros lectores comprenderán esta medida y nos ayudarán a difundir la revista entre aquellos que no la conocen y que pueden encontrar en ella un valioso instrumento de formación y renovación. Por nuestra parte, seguiremos estando atentos a las necesidades que hoy experimenta la vida consagrada para responder a ellas de manera oportuna y eficaz. Estamos convencidos de que solo en el marco de una Iglesia sinodal podemos afrontar los muchos desafíos que nos reclaman.

En este año 2026 recién inaugurado celebraremos el trigésimo aniversario de la exhortación apostólica Vita consecrata, la carta magna de la vida consagrada en las últimas décadas. Con este motivo, hemos abierto una nueva sección que nos ayudará a releer sus aportaciones y, sobre todo, a abrir nuevos caminos. Dedicaremos también un número monográfico a este asunto para hacer balance y señalar perspectivas. Hemos renovado casi todas las firmas de nuestros colaboradores para dar espacio a voces provenientes de distintos contextos geográficos y eclesiales. Asimismo, el consejo de redacción ha experimentado algunos cambios. Consideramos imprescindible la presencia de más mujeres que reflejen mejor el rostro mayoritariamente femenino de la vida consagrada en la Iglesia.

Todos estos cambios tienen un objetivo muy claro: servir del mejor modo posible a la vida consagrada en una coyuntura en la que lo más tentador sería desistir en el empeño y abandonarnos al derrotismo. Pero los consagrados siempre estamos en camino, conscientes de que el Espíritu de Jesús nos ayudará a sortear las dificultades y a mantener viva la esperanza.