martes, 26 octubre, 2021

Vareando colchones

Una de las actividades veraniegas que se hacían en mi noviciado, allá por los años 60, consistía en acarrear colchones a la terraza, sacarles la lana para airearla, varearla con unas palmetas de mimbre y deshacer los montones que se habían ido apelmazando. La operación, realizada alegremente a pleno sol de agosto, concluía volviendo a meter la lana, cosiendo la abertura y devolviendo el colchón mullido y esponjoso al somier de cada celda.

Esta costumbre puede parecerles del pleistoceno a los menores de 70 años pero, aunque esté obsoleta, puede ser la imagen de un trabajo que creo están necesitando nuestros voluntariados.

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