domingo, 14 abril, 2024

“No he hecho más que relatar historias de santidad”

Crónica de la exitosa presentación de la última novedad editorial de Publicaciones Claretianas, que llenó el salón de actos del Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid en la tarde de ayer (24/01/24)

De ciento cinco consagradas, fundadoras de congregaciones religiosas en la España del convulso siglo XIX (1788-1930), se hizo memoria agradecida en la tarde de ayer en la presentación del libro ‘Contra viento y marea’ (Publicaciones Claretianas, 2023), organizada en el salón de actos del Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid, rebosante de público. Este libro estudia el movimiento congregacional femenino en España como una muestra de un “feminismo eclesial” invisibilizado por los historiadores. En él se habla de un buen puñado de mujeres de Dios que entregaron su vida a la causa de los más necesitados, poniendo de manifiesto en la cultura social y en el periodo histórico que refieren las páginas de esta novedad editorial la enorme riqueza que emana de la doctrina social de la Iglesia.

“Ellas, estas mujeres consagradas, siguieron adelante buscando dónde está la necesidad, la enfermedad, la pobreza”, señalaba al inicio de la tarde Juan Ignacio Apoitia, prologuista del libro, sentado en la mesa presidencial del acto junto con el P. Gonzalo Fernández Sanz, director editorial de Publicaciones Claretianas.

“No he hecho más que relatar historias de santidad”, comenzaba Jesús Torres López, autor del texto, dejando patente el inmenso agradecimiento por la radicalidad evangélica de aquellas seguidoras de Jesucristo, que iniciaron hace doscientos años el movimiento congregacional femenino en nuestro país venciendo la incomprensión, la resistencia y la oposición de casi toda la sociedad que les rodeaba, y que trataba incluso con violencia de impedir los avances del santo camino que emprendieron estas verdaderas discípulas de Cristo. “Ellas acudieron con prontitud a la llamada del Jesús de Nazaret doliente, enfermo, desprotegido y abandonado”, completó el autor a renglón seguido.

“Y, además, -añadía el presentador- a todos nosotros nos ofrecieron importantes puntos de apoyo; en concreto, por las páginas de este libro desfilan hasta ciento cinco testimonios que nos legaron estas santas anónimas cuando dieron su ‘sí’”.

Una original manera

“Estamos ante una original manera de acercarnos a la historia femenina”, aseveró Torres López. “Una manera de revisar los espacios femeninos de la mujer en la Iglesia, una forma misionera y a favor de la persona”. En efecto, Torres López describe un movimiento no demasiado reconocido en la historia, pero que dejó un gran vacío cuando fue suprimido por las clases políticas en los convulsos años treinta del siglo pasado, “perjudicando cualitativa y cuantitativamente a decenas de miles de personas vulnerables”.

Este movimiento fundacional contribuyó a la aparición de un verdadero protagonismo femenino, tanto en el seno del catolicismo, al romper con el modelo monástico, claustral y contemplativo, como en la sociedad, al dirigir frentes de acción en diálogo con las necesidades de cada lugar. “En el feminismo se dice que a la caridad solo se dedicaban las aristócratas y burguesas, pero eso no es cierto”, explicaba Torres López, Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. “Fijaos, de las ciento cinco mujeres que se congregan en el libro, la mayoría son hijas de campesinos. La diferencia con otras mujeres de su época es que éstas se dispusieron a abrir el oído a la voz del Señor”.

“Al entrar en diálogo con Dios, el silencio de la clausura de estas mujeres se volvió grito profético. Y esta es la esencia de este movimiento: el amor evangélico”.

La feminización del catolicismo

“Detrás de cada fundadora hay muchas fundaciones”, añadía Antonio Bellella, director del ITVR, que también se hizo presente al final de la presentación, aludiendo a la feminización del catolicismo. “Basta un dato para entender el alcance de este movimiento femenino, y es que, si en torno al año 1790 el 75% de los integrantes de la vida consagrada eran varones, a principios del siglo XX, las cifras se habían invertido, resultando que, del total de vocaciones a esta peculiar forma de vida, el 75% eran mujeres”. “Cierto”, replicó Torre López. “Las semillas que aquellas valientes mujeres plantaron, aquí están: en esta sala, en la Iglesia en España y en la de buena parte del mundo”, concluyó el autor.

 

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