La Revista Vida Religiosa hacia el «Año de la Vida Consagrada»

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SANTIAGO AGRELO EN VIDA RELIGIOSA

«Ojos para ver, inteligencia para juzgar y voluntad para hacer lo que reclama la situación»

Martes, 25 de marzo a las 19,30 en el Salón de Actos del Instituto Teológico de Vida Religiosa

«Me gustaría que el Padre Agrelo nos explicase qué es lo que haría él para resolver la situación. Una propuesta sería muy de agradecer, venga».
Creo haberlo explicado más de una vez, pero lo intentaré de nuevo:
A) Recetas, sólo las del médico, y aun ésas, las menos posible.
B) Ojos para ver, inteligencia para juzgar, y voluntad para hacer lo que reclama la situación, ése es un patrimonio que el Señor nos ha confiado a todos para que lo hagamos producir. Que nadie pretenda ver por mis ojos, juzgar con mi capacidad de análisis, y que yo decida por él. Para empezar, sería sólo dar ocasión para ponernos a discutir, que si son galgos, que si son podencos, y la caza quedaría servida.
C) Hablando de ojos: yo veo a Cristo en las vallas; no sé lo que vosotros veis.

D) Hablando de juicio: yo considero inaceptable que Cristo se lastime en cuchillas, se quede tretrapléjico en los terraplenes, se ahogue en el mar, se muera de sed en el desierto, se muera de frío en los bosques, se muera de miedo ante un poder que intenta controlar hasta los pasos más discretos de su vida.
E) Hablando de opciones: No me preguntéis qué haría, preguntadme qué hago, y a esto sí puedo responder, aunque haya de ser con muchísima vergüenza, sencillamente porque es muy poco o casi nada lo que puedo señalar de mí mismo, aunque sea mucho aquello de lo que estoy orgulloso porque lo hace esta Iglesia. Creo poder decir que, en ella, se ha creado una conciencia acogedora del pobre. Desde hace muchísimo tiempo, desde mucho antes de que este obispo llegase aquí, esta Iglesia ha suprimido las fronteras que pudieran separarla de los pobres: fronteras ideológicas, culturales, religiosas, raciales, económicas. Esta Iglesia, que es pobre, ama a los pobres, y comparte con ellos lo que tiene. Nos pasamos la vida pidiendo, he dicho bien, pidiendo, mendigando, para que los pobres reciban algo de lo que se les debe.
Dado que los emigrantes se presentaban muy numerosos y con necesidades propias, tanto que constituían un grupo muy especial de atención, creé en la diócesis una Delegación de Migraciones, dedicada exclusivamente a atender las necesidades de estas personas. Se les atiende oficialmente ocho horas al día, y ellos saben que a las puertas de la Iglesia pueden llamar y llaman fuera de horario.
F) Ahora, si les parece, trasladen a la sociedad española el corazón de esta Iglesia, y vean si los políticos encuentran o no soluciones al problema, que es su trabajo.
G) Pero nada de esto es posible si no vemos a Cristo en el otro. Así que, receta médica: curarse los ojos.