jueves, 2 febrero, 2023

Es domingo…

Es domingo, el día del que los discípulos de Jesús decimos: “Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo”.

Es domingo, el día memorial de la resurrección de Cristo Jesús. Esa resurrección, ese evangelio, que es locura para unos y necedad para otros, para nosotros es sabiduría de Dios y fuerza de Dios.

Es domingo. La comunidad de fe, hombres y mujeres necios y locos que hemos conocido y confesamos que el poder de Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos y lo ha constituido Señor y Mesías, nos reunimos en su nombre, lo reconocemos en medio de nosotros, lo escuchamos, nos sentamos con él a su mesa y lo recibimos como alimento para el camino por el que vamos al Padre.

Es domingo. En ese camino, nuestra comunidad, débil, pequeña, pobre y despreciada, se enfrenta al poder del mal que aflige a la humanidad, y lo hace con la fuerza que le viene de Cristo Jesús, del verdadero Moisés que está en la cima del monte y tiene en alto las manos, e intercede por nosotros con voz de Hijo, con la voz del Hijo más amado.

Es domingo. Y podemos decir con el salmista: “El auxilio nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra”, pues del Señor nuestro Dios viene ese Hijo, ese predilecto, que es nuestro auxilio. A ese Hijo, que es nuestro auxilio, lo tenemos hoy con nosotros en la verdad del sacramento como en su tiempo estaba con todos en la verdad de los acontecimientos, lo tenemos hoy con nosotros en el sacramento de su cuerpo y de su sangre lo mismo que estuvo con todos en el cuerpo con que a todos nos amó y en la sangre que por todos derramó.

Es domingo. Para siempre están sostenidas en alto esas manos que te dan la victoria. Con Cristo Jesús te sabes vencedor, y con el salmista y con los pobres de la tierra vas repitiendo: “No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme… El Señor te guarda a su sombra”.

Es domingo. Y hemos de imitar lo que creemos, hemos de hacer vida lo que contemplamos, hemos de dejarnos transformar en lo que recibimos. La Iglesia, cuerpo de Cristo, ha de imitar lo que ha visto que hace el que es su cabeza. Levantados en alto, los brazos de Jesús han hecho de ti una comunidad resucitada, victoriosa, libre. Y sabes que tú, como él, no podrás ya bajar los brazos mientras dure la lucha del bien contra el mal, no dejarás de proclamar la palabra del evangelio mientras haya pobres en busca de justicia, insistirás a tiempo y a destiempo mientras haya un niño, un anciano, una mujer, un hombre a quienes liberar del poder de la muerte.

Es domingo. Es día de comunión con la victoria de Dios sobre el pecado y la muerte, día memorial de la justicia que en Cristo Jesús Dios hace a los elegidos.

“Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Feliz domingo.

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