ENTREGA

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blog-ianireAyer, cuando iba a coger el tren desde la Facultad, vi pasar el camión de un servicio de paquetería que tenía un lema escrito con letras enormes en su lateral. Decía algo así:

“Trabajamos cada día para que la palabra «entrega» sea mucho más que llevar y traer algo”.

Me resultó una intuición preciosa.

Y se me ocurre que podríamos “plagiar” la idea y ponernos, como los que cambian oro por el centro de Madrid, unos chalecos reflectantes que pusieran algo parecido… y convencernos de que la entrega a la que se nos lanza cada mañana es mucho más que hacer cosas por otros o tener las agendas hasta arriba. No sé si el responsable de marketing de esa empresa estaría muy de acuerdo conmigo, pero lo que marca la diferencia no es qué hacemos sino el cómo, desde dónde y porqué lo hacemos.

Quizá esa entrega  (la de “nuestros chalecos” y no la del camión de mensajería) tiene más que ver con preguntarnos cuánto de nosotros ponemos en juego en cada encuentro, con el único motivo de que seguimos a Aquél que  puso toda la carne en el asador, que se la jugó en cada relación y que no encontró otro modo mejor de expresar qué había sido su vida que tomar, bendecir, partir y repartir un pedazo de pan en una cena de amigos.