José Cristo Rey García Paredes, cmf
Misionero claretiano (Madrid, España)
Treinta años separan 2026 de Vita Consecrata (1996). Cuando Juan Pablo II promulgó aquella exhortación apostólica no describía meramente una realidad, sino que convocaba un futuro. El texto respiraba gramática de Pascua: «renacer», «nueva primavera», «signos de esperanza» (VC 13). No era optimismo ingenuo, sino teología de la promesa: Dios que dice: «He aquí que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).
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