¿Me amas?:

Tres veces has oído la pregunta.

El amor de Jesús se te ha revelado en su entrega por ti, pues “nadie tiene un amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

Es el amor de Pedro el que se ha escondido tras los monosílabos de sus negaciones. Quien dijo tres veces: “No lo conozco”, ahora es invitado a confesar tres veces: “Tú sabes que te quiero”.

En realidad, es el amor de la Iglesia a su Señor, es mi amor a Cristo Jesús el que ha de ser confesado, no ya tres veces sino treinta veces tres, pues he perdido la cuenta de las veces que lo he negado.

Hoy, Iglesia esposa de Cristo, en la hora de tu comunión con él, en la hora de tu encuentro con tu Señor, la liturgia nos deja oír las palabras de vuestro abrazo. Él te dice: “¿Me amas?” Y tú le respondes: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero”.

En aquella hora, en aquella comunión, mientras el corazón se te llena de Cristo, la casa se te llena de cristos, el corazón se te llena de Dios y la casa de pobres.

Hoy te preguntan: “¿Me amas?” Mañana te examinarán del amor.

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