“Mira a tu Salvador que llega”

Nombres y verbos para Dios y para ti, ése es el regalo que deja en el árbol de tu vida el misterio de la Navidad que estamos celebrando.

Fíjate en nombres y verbos: “Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene, el Santo, el Salvador del mundo”.

Son nombres y verbos que Dios te da: “Los llamarán «Pueblo santo», «Redimidos del Señor», y a ti te llamarán «Buscada», «Ciudad  no abandonada»”.

Esos nombres y esos verbos no son regalo que desenvolvemos y olvidamos, sino que lo guardamos en el corazón y disfrutamos con él.

Guarda allí la memoria de lo que hoy has visto y oído, la memoria de ese niño que has encontrado acostado en el pesebre, ese hijo que ha nacido para ti: “Ha aparecido la bondad de Dios”, has encontrado su amor el hombre, ha venido a ti su misericordia.

Éste es un día de revelación asombrosa de la gracia del Señor tu Dios: es él quien anuncia la salvación que esperas; es él quien te da nombres que tú ni siquiera podrías sospechar: “Pueblo santo”, “Redimidos del Señor”; es él quien te busca, porque te ama; es él quien jamás te ha abandonado aunque tú la hayas olvidado.

Amanece el día de Navidad: “Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos del corazón”; amanece la buna noticia para los pobres, la gracia para los pecadores, la paz para los hombres que ama el Señor.

Alégrate siempre, canta sin desfallecer. Mira a tu rey, mira a tu Dios, mira a tu salvador: mira y alégrate, mira y canta.

Y que a tu alegría y a tu canto lleguen un día a unirse todos los pobres de la tierra, pues para ti –Iglesia de pobres-, para ellos –pobres llamados a ser Iglesia-, nació el Señor tu Dios.

Todos lo conocerán si conocen tu alegría y tu canto: todos lo conocerán si conocen tu fe, tu esperanza, tu amor.

Todos los conocerán si parte con ellos el pan de tu mesa, el pan de tu vida, el pan que Dios quiso ser para ti.

Todos lo conocerán si en ti, ven a su salvador que llega.

Todos lo conocerán, y también ellos se alegrarán y cantarán y llevarán a otros pobres la noticia del amor que los ha salvado.

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