«Mi favorita», «Desposada»

En esta celebración vespertina  en la vigilia de Navidad, los verbos de la revelación se conjugan todavía en futuro, pero ya anuncian lo que va a suceder mañana:

Hoy vais a saber que el Señor vendrá y nos salvará, y mañana contemplaréis su gloria”.

Se revelará la gloria del Señor, y todos verán la salvación de nuestro Dios”.

Mañana quedará borrada la maldad de la tierra, y será nuestro Rey el Salvador del mundo”.

Entra en el misterio que hoy se te revela, entra en el corazón de Dios, y allí, de su puño y letra, encontrarás escrita una increíble declaración de amor: “Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia… A ti te llamarán «Mi favorita», y a tu tierra, «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó”.

Me pregunto de quién anda enamorado el Señor, quién es la favorita, quién es la desposada.

Si le doy nombres simbólicos, la favorita se llama «Sión», la desposada se llama «Jerusalén».

Si intento nombrar la realidad, Dios se ha declarado a su pueblo, a los humillados de Sión, al resto que malvive en Jerusalén; Dios se ha declarado a un pueblo de pobres que ya no cuentan para nadie si no es para él.

De ese pueblo de pobres es ella, “María, de la que nació Jesús, llamado Cristo”. Dios la hermoseó sobremanera, la llenó de gracia, tanto que ya no te sorprende que la llame «Mi favorita», y sea por Dios «Desposada».

¿De qué gracia estamos hablando?, ¿de qué hermosura?

La gracia de María se llama Jesús. La hermosura de María se llama Jesús.

Tu gracia, Iglesia en adviento, se llama Jesús. Tu hermosura se llama Jesús.

La gracia de cada hijo tuyo se llama Jesús. La hermosura de cada hijo tuyo se llama Jesús.

Hoy, para todos, viene Jesús; y por su venida, a María de Nazaret, al pueblo de los pobres, a la Iglesia y a cada uno de sus hijos, nos llamarán: «La favorita de Dios», «La desposada por Dios».

Con María de Nazaret, con el pueblo de los pobres, con la comunidad que celebra la eucaristía, “cantaremos eternamente las misericordias del Señor”, pues misericordia eterna es la gracia, misericordia es la hermosura, misericordia sin fin es Cristo Jesús.

«Mi favorita», «Desposada»: Ésos son los nombres que Dios te ha dado.

«Mi favorita», «Desposada»: Eso te llamarás mañana, porque para ti nace Jesús.

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