Cariño e impotencia

Supongo que no soy la única a la que se me hace muy difícil no poder aliviar el dolor y la dificultad a las personas que quiero y que me importan.

A veces tengo claro en el corazón que necesitan tener su tiempo, sentirte cerca pero llevando adelante lo que solo la persona puede hacer, deseando aliviar la dificultad por la que pasa y que también a mí me duele pero consciente de que está en Buenas Manos.

Otras veces la impotencia viene de intuir lo que la otra persona no tiene capacidad de ver y, a la vez, tener la convicción de que hasta que la persona no cae en la cuenta por sí misma, por Gracia, todo lo que se pueda decir son palabras huecas que no llegan al corazón. Si, además, la persona no te es en absoluto indiferente… la impotencia y el dolor resultan inevitables.

Todo tiene sentido en el corazón de Dios aunque a veces la situación desborde y desconcierte… Y no quiero renunciar al dolor y a la impotencia porque son la “otra cara” inevitable de que las personas me importen y me afecten.

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3 respuestas a Cariño e impotencia

  1. José Miguel Ochoa dijo:

    La paciencia todo lo alcanza.
    La esperanza cristiana está muy vinculada con la paciencia. Es la virtud del que camina por la vida animado por la esperanza y, al mismo tiempo, hace posible mantener viva la esperanza: “La dificultad produce paciencia; la paciencia calidad; la calidad, esperanza; y esa esperanza no defrauda, porque el amor que Dios nos tiene inunda nuestros corazones por el Espíritu que nos ha dado.” (Rom 5, 3-5).
    La esperanza auténtica se mantiene a base de paciencia activa ante las adversidades:
    “Ante la incomprensión de ciertas realidades, paciencia: saber mirar despacio la realidad, aprender a ver como Dios mira y ve, ponerlo todo bajo su mirada.
    Ante la desconfianza en uno mismo y en los demás, paciencia: confiarse más en Dios para no perder la paz, descubrir que Él confía más en nosotros que nosotros mismos, y aprender de Él a saber esperar más y mejor de los demás.
    Ante la desesperación y el desaliento, paciencia: saber esperar pacientemente como si todo dependiera de Dios; saber curarse de falsos los orgullos y de la prepotencia; saber acompasar los ritmos y los pasos que uno va dando consciente de que no está solo en el camino.
    Ante la impotencia que se experimenta y los sentimientos de indignación que se generan ante determinadas circunstancias, paciencia: saber asumir las limitaciones propias y ajenas, curarse en humildad y ajustarse más a la verdad.
    Y sobre todo, entender que no hay que tener miedo a perder toda la paciencia. Porque en el fondo la paciencia es inagotable si sabemos disponer de las paciencias de cada día. En definitiva: la paciencia todo lo alcanza” .

  2. María dijo:

    Hola, Ianire
    Lo que expones en este escrito me recuerda a lo que he leído hace poco en un libro titulado «estoy en duelo». La frase introductoria dice «a tí, que lloras porque amas». Y es que cuando amamos a las personas, nos importa lo que les pasa, y cuando lo que les pasa es que mueren, pues resulta que es natural, humano… y signo de amor llorar ante la muerte de un ser querido.
    Bueno, pero en realidad esto es sólo una excusa para saludarte, ya que, gracias a Dios, veo que no tengo motivos para llorar por tí, sino todo lo contrario. Es que he visto tu blog en la revista «Vida Religiosa» y me quedé pensando ¿a quién conozco yo con este nombre? Le he preguntado a Lydia y me ha dicho que sí, que no puedes ser otra.
    Y a todo esto, ¿te acuerdas tú de mí? Soy María, Franciscana de la Purísima, coincidimos en el internoviciado, cuando tú decías «no te preocupes, que cuando entre al noviciado lo sabrás» y vaya si lo supimos… je, je, je.
    En fin, sólo quería saludarte, darte la enhorabuena por tu blog y animarte a que sigas adelante con tan interesante labor.
    Un sororal abrazo
    María

    • ianireangulo dijo:

      Claro que me acuerdo, María… no eramos tantas en el internoviciado!
      Un gusto tropezarme contigo, aunque sea en el mundo virtual… en el mundo real seguro que también nos encontramos.
      Un abrazote de PAZ Y BIEN
      Ianire

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