Tiempo y sabiduría

Ha sido esta tarde cuando, mientras volvía a casa en autobús, he caído en la cuenta de que ya estábamos a día 15. No es que no supiera el día que era sino que, de repente, me ha venido esa sensación familiar de que el tiempo pasa volando y septiembre se me escabulle entre los dedos a velocidad de crucero.

Y, mientras estaba en esas, me he acordado de una reflexión que escuché hace unos días a una compañera que estudia el libro del Eclesiastés desde esta perspectiva del tiempo. Y es que, ciertamente, parece que la relación entre el tiempo y la sabiduría es mucho más honda y más seria que la que parece tener este libro sapiencial.

Ser sabio/a tiene mucho que ver con saborear la existencia, con intuir la densidad de cada momento, con vivir cada minuto con la profundidad que tiene… y descubrir que el tiempo está habitado con la Presencia de Aquél para quien nada de lo humano le es ajeno. El modo en que vivimos la temporalidad es, en realidad, el termómetro de nuestro “saber vivir”.

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Una respuesta a Tiempo y sabiduría

  1. Mª del mar dijo:

    Esta misma mañana hablando con una compañera del colegio también percibía esta relación honda entre sabiduría-tiempo, aunque nuestra conversación iba más encauzada por saber vivir cada minuto con sentido si no queremos que cada minuto se esfume en medio de las «cuestas arribas» que la vida misma conlleva.
    Saberse en medio de un Dios que habita todo lo que vivimos y no quedarse paralizado en medio del dolor o de lo que nos hace sufrir.
    *Gracias por tus pequeñas y grandes historias, me hace pararme, respirar y retomar a veces el tiempo parado.

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