Presencia en lo cotidiano

El martes es el día en que, en la Facultad de Comillas, se expone el Santísimo y aprovecho para ejercer el Carisma. Curiosamente hoy me han ayudado a rezar las personas que han entrado a limpiar la capilla mientras yo hacía un rato de Adoración.

Han tenido la delicadeza de evitar el máximo el ruido posible mientras pasaban la mopa o limpiaban el polvo moviéndose de un lado a otro de la capilla en una curiosa metáfora de lo que es habitualmente nuestra vida cotidiana.

La mayoría de nuestro tiempo lo vivimos en medio de trajines y ocupaciones, en todos esos momentos que a veces infravaloramos y consideramos demasiado grises como para tener excesivo valor… pero nos resulta (o me resulta) muy complicado reconocer y acoger la Presencia del Resucitado en medio de todas esas actividades: amar y dejarnos amar cuando estamos haciendo algo tan “vulgar” como hacerse un hueco en el vagón del tren, correr para coger un metro, preparar un examen… o limpiar una capilla.

Pero ahí está Él, como esta mañana, dispuesto a la relación en medio de nuestras rutinas, lo reconozcamos o no.

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Una respuesta a Presencia en lo cotidiano

  1. Guadalupe dijo:

    Si, sin duda, y como hacemos con todo lo que queremos aprenderporque nos interesa o importa , descubrir su Presencia en lo cotidiano requiere ejercicio, que seamos conscientes y dispongamos la mente y el corazón (para quitar prejuicios, barreras…), además de constancia. Este artículo es providencial para que en estos días de Pascua, me ejercite en reconocerle a mi Señor, en lo cotidiano. Gracias, Ianire. Guadalupe.

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