Novedades

Las novedades siempre nos enriquecen: nos obligan a no instalarnos, a abrir la mente y el corazón, a adaptarnos a nuevas circunstancias… Todo lo nuevo encierra la capacidad de sacar de nosotros lo mejor que llevamos dentro, pero a precio de robarnos la seguridad del terreno conocido y dominado.

No me han trasladado como a tantos religiosos y religiosas en estas fechas (un saludo a Tombi, mi compañero “bloguero” parisino) pero, con todo, este tiempo es de cambio también para mí.

Es momento de conocer personas nuevas, de cambiar radicalmente de actividad, de buscar nuevas estrategias para mantener la relación con la gente que ahora veo menos y que me importa… Es tiempo, en definitiva, de abandonar lo sabido y salir a lo incierto de lo cotidiano que es donde Dios se me hará el encontradizo.

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