Cumplir años es siempre ocasión para la gratitud y la esperanza; cuánto más cuando una congregación va sumando centenarios a su historia. María Teresa Cuervo, superiora general de la suya, nos comparte la alegría del Bicentenario Vedruna.
Adrián de Prado Postigo
MISIONEROS CLARETIANOS
Las instituciones de la vida consagrada, más o menos longevas, renacen de cuando en cuando y de un modo especial en sus efemérides. Celebrar el aniversario de la muerte del fundador o del establecimiento de la fundación es siempre una oportunidad para recoger el fruto que va dejando la memoria de la gracia pasada y abrirse al desafío de la misión futura. En los últimos tiempos son varias las congregaciones que se están viendo revitalizadas en sus aniversarios: Familia Franciscana (octavo centenario de la muerte del fundador), Misioneros Paúles (cuarto centenario de su fundación), Familia Carmelita (tercer centenario de la canonización de san Juan de la Cruz y primero de su declaración como Doctor de la Iglesia), Misioneras Cruzadas de la Iglesia (primer centenario de su fundación), etc. En este contexto, unidos a lo que toda la Iglesia recibe en estos momentos de conmemoración y renovación, ofrecemos una pequeña charla con la mujer que está hoy a la cabeza de una congregación que, en la humildad de una casa familiar de Cataluña, vio la luz hace doscientos años y mantiene sus puertas abiertas para el mundo.
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