Rehacer el puente entre «Vita consecrata» y «Christus vivit»
José Cristo Rey García Paredes, cmf
Misionero claretiano (Madrid, España)
El 25 de marzo de 1996, Juan Pablo II firmaba Vita consecrata. Su título original —excluido después— lo decía todo: Divinae Pulchritudinis Amore —«Por amor a la Belleza divina». Soñaba con una vida consagrada presentada como philokalía, amor a la belleza, «icono de la Trinidad».
La intuición era generosa y profunda: esa Belleza, bien contemplada, atraería irresistiblemente a los jóvenes. Los noviciados se llenarían.
This content is locked
Login To Unlock The Content!





