TOMA EL PULSO PARA PONERTE EN CAMINO… (II)

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2. DE LOS CAMINOS CONOCIDOS, A TU CAMINO… TODAVÍA INÉDITO

La cuestión está entre aquellos caminos muy organizados: estructura, jerarquía, horarios, ritmos… o un camino que tú haces y decides; marcas el día y la noche…el descanso y la fatiga.
Por un lado necesitamos socializar (estar con otros) y, por otro, vivimos la tensión de querer ser, decidir…avanzar o retroceder.

Describe 2 cosas (sólo dos) que decides diariamente
Describe 2 cosas en las que no decides y diariamente haces
Hacemos un camino en red: fija quién es hoy importante para tu camino.
¿Te es más fácil el camino al lado de gente de tu edad…?
¿La estructura de VR en la que estás… es de hoy, es para ti…?
¿Cómo es la VR que tú buscas?

Hasta que no sufres por Jesús no sabes si crees… hasta que no personalizas la fe no es algo tuyo, ni para ti. La distancia entre un lenguaje aprendido, y la vida, estriba en la verdad. Podemos hacer relatos maravillosos, sin que éstos conmuevan nuestra vida, sencillamente porque no son nuestros.
Hace unos meses leía una novela especialmente luminosa. Versaba sobre el valor de las palabras: sólo el hilo de voz de una niña, releyendo textos que apenas comprendía mantenía el ánimo, la capacidad de soñar, durante las largas noches de bombardeo en una ciudad europea . El miedo y el temor del momento, la incertidumbre de la debilidad van desapareciendo conforme el pensamiento se eleva, y la mente se abstrae. Me hizo pensar, evidentemente en la comunidad como principio generador de vida. La simple observación o la vida sin reflexión dejan a los valores comunitarios desprovistos de misterio o de enganche. Desprovistos de Dios. La comunidad no aguanta el simple análisis sociológico cuando piensa en un grupo de personas distintas y envejecidas que deciden pasar el resto de sus vida juntas.
La protagonista de la novela, una niña con pocos años y una historia de dolor, consigue elevar su existencia y la de quienes la rodean. Descubre que las palabras tienen valor. Es más, la vida y las relaciones se vuelven romas si uno pierde el valor de las palabras. El silencio del miedo se acrecienta entre personas que sólo viven miedo, se diluye en el encuentro verdadero y en el “redescubrimiento” del valor de la palabra.
Ha llegado el momento de recuperar el valor de la palabra y ese valor tiene que estar respaldado por vidas que muestren, de manera creíble, una presencia gratuita. La vida religiosa que necesita nuestro mundo no es la que tiene bien dibujada la parcela de su familia (un grupo bien organizado en el camino), sino aquella que sabe hacer camino con todos y para todos. En la Iglesia que camina, los religiosos somos aquellos que hemos entendido que nuestra misión es abrir puertas. La síntesis de la consagración es la libertad… y esto puede molestar.
a. SOMBRA. ES MÁS FÁCIL DEJARTE LLEVAR QUE PROPONER…

Lo cierto es que muchas propuestas se ahogan en nuestra inconsistencia. Tenemos discursos que quitan el hipo, cuando los lees… pero no tienen traducción en la vida. En el corazón de muchos religiosos hay algo que nunca se expresa… Lo fácil es decir que no podemos, o no nos dejan…
Se nos ofrece, es verdad, un camino conocido. Está lleno de señales que otros dejaron… Es como si se tratase de una gran ginkana…que cumplimos sus pruebas sin que nos acabe de convencer…
El centro del camino es la vinculación con el Maestro… y esta relación la expresamos con una oración comunitaria que no siempre nos convence… Estamos pero no somos… La pregunta es cómo la cambiamos, cómo la enriquecemos, como la llenamos de vida…
La vida en comunión sabemos que tiene que estar más llena, expresar más amor… Pero tras un tramo difícil del camino, descubrimos que en realidad tenemos el amor sin estrenar, guardado, esperando… Sin ser capaces de expresarlo a quienes hacen camino con nosotros.
Necesitamos expresar que el Reino viene… y, con razón, decimos que algunas de nuestras obras no lo expresan bien, porque están condicionadas por la costumbre, el dinero o la pura tradición sin mordiente… Pero cuando hay una oportunidad de lanzarse u ofrecerse para ir a la intemperie, sin paraguas, sin protección o apoyo… nos sorprendemos diciendo que no llegó el momento, que lo hagan otros… o por qué yo.
Definitivamente, es más fácil dejarte llevar. Creer que estás en lo cierto, sin mojarte. Participar de un camino organizado donde hay horario y comida a las horas, pero enfundarte unos cascos y hacer un itinerario lo más independiente… Porque lo único que te importa es ser tú.

b. LUZ. ES EL MOMENTO DE TU CAMINO…

Lo que no hagas quedará por hacer, lo que no propongas no se intentará… lo que no sueñes, será una puerta cerrada a este estilo de vida que es posible y real para este tiempo.
Se puede ser uno mismo en el contexto de nuestras familias religiosas. Han pasado 45 años desde el Concilio Vaticano II. Nuestras casas han crecido notablemente en antropología y en comprensión de la pluralidad como don. Los religiosos jóvenes sois la posibilidad – la única – de un diálogo sereno con el momento. Integrar la actualidad carismática de nuestra congregación en la sociedad es cuestión de palabras, pero sobre todo es cuestión de personas que las vivan, que puedan vivirlas.
Me gustas repetir que para los españoles hay pocas cosas tan ricas como un bocadillo de jamón, si éste se lo das a un bebé lo matas. Nuestra comunidad es un cuerpo vivo. La convivencia de ancianos y jóvenes es posible, mientras cada uno sepamos dónde estamos y quienes somos.
Es el momento de quienes llevan pocos años en la vida religiosa, porque tiene que hacerse esta nueva vida religiosa. No es cuestión de que las estructuras crean en los más jóvenes, sino que los más jóvenes crean en sí mismos.
El dinamismo de crecimiento de la vida religiosa no vendrá de posturas sumisas, que no desentonen. Es imprescindible la polifonía y, en ella, tiene que haber momentos de confrontación, para que se de el crecimiento y la novedad.
No es ningún secreto que algunas formas de vida religiosa desaparecerán…Como tampoco lo es que este estado de vida está llamado a permanecer. Benedicto XVI expresamente lo dijo: está en el corazón de la Iglesia. Y ésta sin los consagrados, no será… Conviene que nos lo repitamos. No son los jóvenes religiosos los últimos de un camino. Ni mucho menos. Es cierto que es un camino muy especial. No partís del mismo grupo de origen, ni de las mismas historias, ni de las mismas culturas. Es un camino que va a exigir mucha paciencia para el compartir… Estáis llamados a crear una comunidad apostólica mucho más ágil, menos condicionada, menos occidental, más plural… realidades que pasándolas por la fe, nos descubre nuestro tiempo como lo que es: apasionante.
Pero esta luz, necesita que te digas en lo íntimo de tu vida que es tu momento y además que lo compartas. Es un momento compartido: de misión compartida, de acompañamiento, de comunidad… principios que creemos, pero que sabemos es una de las fatigas más grandes de la construcción personal.

c. OPORTUNIDAD. ES TU MOMENTO

Esto nuestro no se puede vivir a medias. Aunque a veces lo parezca. Palabras como totalidad o gratuidad no son para nosotros optativas.
Si uno se apunta al camino, es para hacerlo. Es cierto que uno tiene que sopesar. Tiene que hacer sus cálculos, pero este camino no es para calculadores. Dice el texto evangélico que un rey tiene que calcular si puede hacer frente a la batalla donde le atacan 10.000. Esta era no es del cálculo, sino de gente que ha percibido el encanto de la vida .
La disculpa puede ser la organización. Puede incluso que sea verdad, que estemos gastando más energía en la infraestructura que en la visión o la profecía. La clave está en ser capaces de poner profecía y claridad.
Nos cuesta expresar lo que llevamos dentro. Sobre todo en los círculos donde puede haber sospecha o percibimos que planea la incomprensión. Hace no mucho estaba en una asamblea donde estabais algunos de vosotros… me sorprendió las ganas que tenéis de vivir, de ser, de que esto tenga futuro. Lo contrasto con la percepción que muchos análisis hacen de nuestra carencia de futuro. La conclusión es clara, hay que crear ámbitos de vida, serenar los procesos y las estructuras, oxigenar los ambientes… No es posible que en nuestro seguimiento todo sea esfuerzo o ir contracorriente… Es imposible que Jesús, el Maestro, cargue nuestra vida de misión con fardos imposibles para gente de hoy… O conocéis algún texto en el cual el Señor lo diga.