RECOGIENDO COLORES

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Tuve la suerte de compartir en Ecuador la tercera semana teológica de la Vida Consagrada, encontré hombres y sobre todo mujeres (porque eran la mayoría) entregados, y que se sienten enviados a «anunciar la buena noticia del Reino desde los excluidos». Para mí era un atrevimiento ir a decir algo sobre esto en aquel contexto y encontré una pequeña historia que me alentó: «Cuentan que durante el verano todos los ratones reunían provisiones. En apariencia, el ratón Frederik no recoge nada y a las interpelaciones de éstos, él responde: «Recojo colores». Luego, cuando en el cuartel de invierno las provisiones van tocando a su fin y los ratones devienen somnolientos y temblorosos de pura debilidad, Frederik comienza a hablarles de los colores que ha «recogido». Y durante tardes enteras les habla de flores y hierbas y de las susurrantes copas de los árboles…Los ratones aplauden con las patas. Frederik ha vivido de su tesoro y alimentado a otros de él. Así es quien sabe tomar los relatos de la Biblia y contarlos en los tiempos que corren: dispone de un tesoro de narraciones misteriosamente luminosas de las que es posible vivir»… Y eso es lo que hicimos juntos durante esos días en Quito, conectar la luz de los relatos de la Biblia con esta historia que nos toca vivir, con nuestro mundo tan amado y herido.

Me vine enriquecida por la cordialidad y la belleza de la gente, por sus búsquedas sinceras. Me tocaron algunos testimonios, especialmente el de una mujer que decía: «Convivo con los trapos humanos que el mundo materialista desechó, convivo con maestros de espiritualidad, son los tesoros más grandes a través de los cuales Dios quiso mostrarme su rostro y el ritmo de mi caminata. Juntos tenemos más valor y hacemos maravillas».

Siento deseos de dejarme ordenar por esas «narraciones luminosas» que nos cuentan los rostros y el Evangelio. Dicen que nuestros viajes interiores se dejan sentir en el mundo exterior por el efecto que tienen en nuestras relaciones y encontré unas preguntas sobre las que necesito volver: « ¿Cómo se sienten los demás con nosotros? ¿Se sienten respetados y relajados? ¿Sin el temor de que queramos que sean diferentes de lo que son? ¿Se sienten bien en nuestra presencia?»…Que podamos ayudarnos a recoger colores y a recibirnos anchamente de Aquel, que enciende desde dentro todas las cosas.