LA NECESARIA ATENCIÓN A LOS TRAYECTOS DE LOS JÓVENES CONSAGRADOS

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Necesito que jóvenes y viejos aprendamos a profetizar juntos

Félix A. Blanco, Reparador-Dehoniano. 26 años. Plasencia (Cáceres). Profesó por primera vez en 2017. Estudia la licenciatura en Teología de la Vida Consagrada en el ITVR

Para ti, ¿qué es lo más atractivo de tu vida en tu institución?

Es difícil quedarse con algo, es un poco la sensación del niño en la tienda de chucherías, ¡todas me gustan! pero, probablemente, me quedaré con nuestra declaración de misión: Con corazón y mente abiertos (“With open heart and mind”), ofreciendo con nuestros límites toda la fuerza del Corazón de Cristo que busca que toda persona pueda encontrar en Él un amor sin límites.

¿Son los carismas imposibles para esta cultura?

Dudo mucho que nuestro Dios, el Dios de las sorpresas, no pueda generar carismas atractivos para la sociedad en la que vivimos y la cultura que genera. Estamos en época de crisis, es cierto, pero no de muerte. El Espíritu sigue suscitando carismas y ministerios que hagan viva y fecunda hoy la Buena Noticia. Debemos orar, esperar, trabajar y aprender a contemplar lo nuevo que está surgiendo…

¿Dónde crees que deberíamos incidir más para conectar con los jóvenes, sus esperanzas y necesidades?

Mi pobre experiencia me dice que los jóvenes reclaman de nosotros tiempo para el acompañamiento y la escucha. Nos piden que seamos capaces de “malgastar” el valioso (y poco) tiempo que tenemos en sentarnos a hablar con ellos, a orar con (y por) ellos, pero sobre todo a ser capaces de escuchar sin juzgar. Muchos jóvenes nos consideran un sector alejado de su mundo, de sus problemas, de sus expectativas, de sus amores, desamores y anhelos. Quizás nos estén reclamando algo tan sencillo y tan difícil como lo que nos pide el Señor: Escuchar (Dt 6,4).

¿Crees que la institución está dispuesta a hacerse posible para una persona joven?

La institución está formada por personas, que en algún momento de su vida han sido o son jóvenes. Más que situar el problema en las instituciones tendríamos que plantearnos si nuestras comunidades (intergeneraciones, pero cada vez más mayores e interculturales) están preparadas para hacer un hueco a los jóvenes líquidos, millennials o postmodernos. Deberíamos promover comunidades con una gran cultura del encuentro en la que jóvenes y viejos sean capaces de soñar y profetizar juntos.

¿Consideras adecuada la pastoral «con los jóvenes» que estamos realizando?

Creo que hay intuiciones muy interesantes dentro del campo de la PJ. Muchos de estos grupos están incidiendo en la importancia de la experiencia personal de fe, el acompañamiento y la pertenencia a una comunidad de referencia. El camino a seguir creo que marcha más por la dinámica de las primeras comunidades (pocos, con experiencia personal y sin grandes parafernalias) que por la senda de las multitudes (que tienen su valor como momentos pedagógicos).

¿Qué significan en tu vida palabras como: solidaridad, amor, soledad, oración, amistad?

Creo que son el pan de cada día de muchas y muchos consagrados: vida entregada en favor de quien pueda necesitar algo de nosotros (desde la atención más elemental, pasando por la salud, educación, evangelización, acompañamiento…); búsqueda del Dios-Amor que es capaz de dar sentido a una existencia célibe (y por tanto, en muchos momentos marcada por el desierto de la soledad) pero que sería imposible sin el pilar de la oración como encuentro personal con Quien sabemos que nos ama y formando comunidad. En esta comunidad, y también fuera de ella, podremos desplegar nuestra fuerza afectiva en una sana amistad, al estilo de Jesús que no nos llama siervos, sino amigos.