Internet: una presencia imprescindible para la vida religiosa

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“La vida consagrada está llamada a ser ese testimonio profético, vinculado a la manifestación de la primacía de Dios en sus vidas, a la pasión por Jesucristo y al anuncio de su evangelio a los pobres y los últimos de la tierra”. Así escribía el presidente de CONFER, Elías Royón sj, en su mensaje para la XV Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El profeta ve lo que todo el mundo ve y va más allá; es quien anuncia y denuncia en las plazas públicas con una palabra que Dios mismo le pone en su boca. Estoy segura que Elías Royón tiene en mente con estas palabras una invitación profunda a los consagrados de hoy a volver al centro de la vocación, Dios, y a la misión que la Iglesia recibe.
Pero esta dimensión profética de los religiosos y religiosas del siglo XXI no puede estar ajena a los cambios sociales y culturales que vivimos y se concreta no sólo en las tareas de cada religioso sino también en la imagen pública de las congregaciones religiosas. Por eso, la vida religiosa debe estar hoy en primera línea profética respondiendo a la Nueva Evangelización, en una sociedad que cambia constantemente y que necesita hombres y mujeres que desde la vivencia y el testimonio de sus vidas, compartan la profundidad del ser humano.
Y es que las congregaciones no sólo han estado y están allí donde se necesita una mano que sostenga la debilidad de las personas sino que con su estar y su vivir crean y mantienen instituciones forjadoras de cultura. Esta nueva Evangelización no sólo no puede pensarse al margen de Internet y las redes sociales sino que el concepto de nueva Evangelización viene aparejado por el nuevo concepto de sociedad interconectada, de diálogo fraterno alejado de los sermones, de lenguaje breve y conciso que nos lleve a la profundidad de la vida. Es aquí donde la vida religiosa intenta dar pasos; unos con miedos, otros con esperanza, algunos con desconfianza y los más deseando estar allí donde es imprescindible estar.
En este intento de vivir con radicalidad y de comunicar lo que se vive, la mayoría de las congregaciones de España crearon hace años su espacio en Internet1. Sería imposible recoger todas las experiencias en este artículo pero sí es necesario que se conozcan más de las que normalmente se publican en medios tradicionales: Adoratrices (www.adoratrices.com), Agustinos Recoletos (www.agustinosrecoletos.com), Esclavas del Sagrado Corazón (www.congregacion-aci.org), Claretianos (www.claretianos.es), Hijas de Jesús (www.hijasdejesus.org), Maristas (www.champagnat.org), Hermanos de la Cruz Blanca (www.cruzblanca.org), Carmelitas Vedrunas (www.vedruna.org), Teresianas (www.stjteresianas.pcn.net), Familia Vicenciana (somos.vicencianos.org), Carmelitas Misioneras (www.carmelitasmisioneras.org), Religiosas Pureza de María (www.pmaria.es), Jesuitas (www.jesuitas.es), Salesianos (www.donbosco.es), Sagrados Corazones (www.sscc.es), Misioneros Claretianos (www.claret.org), Pavonianos (www.pavonianos.es), Religiosos Camilos (camilos.es), Reparadores (www.scj.es), la Compañía de María (www.companiademaria.net), La Salle (www.lasalle.es), Religiosas de Jesús-María (www.jesus-maria.net). Es una larga presencia de todos los colores: unos actuales y actualizados, otros un poco más trasnochados. Las webs se multiplican, las de las Congregaciones y Órdenes y, sobre todo, las de las instituciones que lideran. Sin embargo, la presencia en las redes sociales es tímida, más allá de religiosos y religiosas que viven interconectados en Twitter (TW): @xiskya, @josefer_juan, @smdani, @ignaciosj, @jotallorente, @jmolaizola, @clara_lp, @hnamagafsp, @AAlonsoAbad, @guzpermon, @hnomarcosFSC, @Lucaslopezsj, @pepepedregosa, @SGadeaSJ. Por otra parte, abundan los perfiles en Facebook (FB) de Congregaciones, de religiosos y religiosas, de obras apostólicas, de nuestros fundadores. Sólo necesitamos actualizarlos.
Quisiera ofrecer en estas páginas propuestas para engancharnos a la era de la intercomunicación, ideas concretas que nos ayuden a abrir nuevos caminos. Porque silencio y palabra son dos aspectos que invitan a vivir con esperanza. Acojamos con verdadera humildad este nuevo medio de comunicarse.
Internet, una oportunidad para sentir el cuerpo apostólico
Nos comunicamos siempre, aun cuando creemos que no estamos diciendo nada. En el silencio es cuando más comunicamos de nosotros mismos, a nivel personal y a nivel institucional. Quien sabe conjugar el silencio y la palabra, es un verdadero alfarero de la vida2. Para esto es necesario empaparse del nuevo modo de aprender y de pensar que nace con Internet. Podemos mirar para otro lado, como si la Red no existiese, podemos no usarla y seguir con las cartas circulares en papel, podemos justificarnos diciendo que “yo no tengo tiempo para más” o que “esto no es para mí”. Pero estaremos perdiendo una gran oportunidad de crecimiento.
Las Congregaciones Religiosas son expertas en la reflexión sobre el cuerpo apostólico que camina por senderos muchas veces tortuosos. Y es necesario preguntarse ¿cómo podemos sentir hoy el cuerpo apostólico? Hay muchas maneras y mucho escrito sobre esto pero ¿acaso la rapidez de Internet no puede ayudarnos a sentirnos como cuerpo más allá de las fronteras geográficas y más allá del número de miembros? La Red es red apostólica hacia dentro y hacia fuera.
Provocando…
Me siento provocadora por naturaleza por eso hace unos días lancé una pregunta en Twitter que automáticamente aparecía también en Facebook: “Tengo un artículo y quiero enriquecerlo con tu opinión. ¿Qué aportan los religiosos españoles a las redes sociales? #religiososenred”. Me respondieron 2 personas y me retwittearon otras dos. No tuve éxito. Pero soy incansable, así que me fui al Facebook y envié un mensaje privado a 235 personas (religiosos, sacerdotes, laicos comprometidos, periodistas). Cuando las respuestas comenzaron a colapsar el privado, empezó el verdadero debate en abierto. La pregunta intentaba provocar porque ya afirmaba que los religiosos aportan algo. Así que las respuestas fueron muy variadas y creo interesante mostrarlas y que cada uno saque sus conclusiones.
Santi, laico, preguntó: “¿Aportan?”.
Ignacio, jesuita, decía: “¿Se identifican como religiosos?”.
Rosa, claretiana, abría un nuevo camino al debate: “¿Y qué aportan las redes a los religiosos?”.
Dayse, Hija de Jesús: “Aportamos presencia, también en la red podemos SER PRESENCIA. Una presencia que se suma a otras voces de esperanza, de fe, de resistencia ante tanta injusticia o pesimismo. En la red también aprendemos junto a otros, convivimos con muchos diferentes, nos sentamos a una mesa común en la que nos interrelacionamos… En fin, la red me parece un lugar en el que es interesante que estemos”.
Laura, joven laica, nos decía: “Actualidad, presencia, un querer compartir lo que viven sea donde sea, incluso donde no se los imagina. Es muy importante que empiece a ser cada vez algo más común porque es la mejor forma de comunicación ahora. Aun así podría ser mucho mayor y mejor su aportación”.
Ángel, sacerdote operario diocesano, no hablaba de la red pero nos dedicó unas palabras bien bonitas: “Yo humildemente creo que aportan ESPERANZA, sobre todo a los más desfavorecidos, a quienes la sociedad les ha negado su dignidad como personas. Con su vida visibilizan que un mundo diferente es posible. Sin religiosos, realmente el mundo sería menos humano. Doy gracias a Dios por su presencia silenciosa en tantos lugares donde se halla un hombre o una mujer con la mano tendida, esperando nuestra ayuda”.
Para José María, laico, la identidad religiosa ya no está en predicar, por eso, lanzó esta afirmación: “Me encantan cuando conversan en lugar de predicar. Ignacio, se les nota mucho (que son religiosos) cuando predican en lugar de conversar”.
Para Pilar, Hija de Jesús, “aportamos inquietudes, esperanza, sueños, deseos de regalar nuestro granito de arena unido al de tantas personas para hacer Reino en lo cotidiano…”.
Laura, Mercedaria de Bérriz: “Lo suyo es que aportemos lo mismo que en la vida real. Si no es así, qué raro, no? Para nosotras esto se puede resumir muy bien en “pasión por Dios, pasión por la humanidad”… qué expresión tan clara, bella y verdadera. Pero… lo mismo que en la vida real, es muchísimo más lo que recibimos: aire fresco, realidad, más pasión, otros modos de mirar, apoyo, cariño, cuestionamientos…”.
Pedro Felipe, laico: “Actualidad, conexión con las nuevas generaciones y con los alumnos, acercarse a nuevas vías de comunicación y evangelización… un testimonio de vida”.
Carlos, laico: “Pienso que aportan madurez y sentido común al mostrar una manera muy diferente de utilizar las redes sociales y luchar por no convertirlo en un Gran Hermano a gran escala, aunque pueden caer en el peligro de dejar los sentimientos fuera y convertirlo en una fuente de noticias constante y fría”.
Rafael, laico: “Normalidad, cercanía, visibilidad del espíritu y de la fe. Ayuda a comprender más la vocación religiosa de los laicos”.
Natividad, laica: “Un momento de reflexión. Compartir experiencias, vivencias”.
Fran, laico: “Estoy de acuerdo con los comentarios precedentes: lo que aportan es su misma realidad y que la gente de a pie, a no ser que haya tenido contacto con ellos, no conoce”.
Xavier, sacerdote diocesano: “Muestran que la ideología tecnócrata no se lo lleva todo todo todo por la corriente… aunque ¡casi!”.
Esther, laica: “Presencia, alegría, pensamiento alternativo, alegría, conversaciones poco típicas y bastante refrescantes… ¿He dicho alegría?”.
Santiago, Arzobispo de Tánger, franciscano: “Hace años que me sirvo del correo electrónico para llegar a la mayor parte de mi diócesis. Luego salí más allá de las fronteras diocesanas. Luego supe que muchos de mis contactos reenviaban los mensajes a sus contactos. Actualmente tengo más fieles en Internet que en el territorio de la archidiócesis. Luego fue el momento de los portales digitales, luego llegó Facebook, y hoy me considero obligado a cuidar con especial esmero todo lo que escribo para estos canales de encuentro con los demás”.
Javier, sacerdote diocesano de Pamplona: “Aportan esperanza frente a una situación caótica. Confieren a las redes un poco de luz ante tanta oscuridad. Intentamos impregnar, no imponer, un poco de ese SER que tanto amamos y queremos y que se llama DIOS. Además, entre otras cosas, intentamos aportar la riqueza que llevamos en nuestras manos: el evangelio. Creo que, además, aportamos una puerta abierta a tantos dramas y situaciones que no saben dónde llamar y a quién recurrir. Aportamos un “morbo divino” ¿Qué hace un cura como éste en un lugar como éste? E, irremediablemente, nos lleva a preguntarnos por aquello que intenta representar. Aportamos, entre otras cosas, un cauce para despertar aquella experiencia religiosa que algunos tuvieron pero que la han dejado dormir. La presencia de los sacerdotes o religiosos en las redes son, en definitiva, la presencia silenciosa pero visible de la Nueva Evangelización. Que, por cierto, nunca estará sustentada en las redes sociales como tal sino en una persona: en Cristo. Aportamos, a mi juicio, un poco de valentía. No es fácil nadar contracorriente. Por ello mismo frente a la frivolidad, el todo vale, nada es importante, la autocomplacencia, autoconciencia… aportamos otra visión del mundo, de la persona, del amor… ¡Ah! ¡Y aportamos… nuestra alegría de pertenecer a la Iglesia!”.
Dos experiencias concretas en la red
Es momento de abrir las ventanas y dejar que entre aire fresco. Si los religiosos somos alfareros de la palabra, si vamos de un dolor a otro y sentimos en nuestro interior que Cristo da sentido a nuestras vidas, entonces no podemos callarnos y no podemos dejar de escuchar. Y hoy, el silencio y la palabra se transmiten por Internet.
Hace un tiempo que sigo en Twitter a @xiskya y a @josefer_juan. La primera me mantiene informada de la actualidad, disfruto de sus comentarios sobre lo que ocurre en la sociedad. @xiskya es religiosa de la Pureza de María, es periodista y fotógrafa. No esconde en la red su condición de consagrada y pone su foto con hábito. El segundo es un escolapio que me ha ido encandilando con sus reflexiones en la web. Son dos experiencias diferentes. Una ventana al exterior. No los conozco personalmente pero me siento cerca de ellos y cada día me los encuentro en la pantalla del ordenador. Ellos mismos nos cuentan su experiencia brevemente:
Xiskya Valladares www.xiskya.com: “Aunque también estoy en FB y Google+, es en TW donde tengo más actividad. Me parece un medio muy potente y a la vez en estos momentos muy desaprovechado por la vida religiosa para evangelizar. Entré a TW más de lleno cuando cubrí la JMJ para El Mundo. Y desde que entré no para de seguirme gente muy necesitada de Dios a quienes la presencia de una religiosa le ayuda a revivir sus experiencias de fe. En TW he recibido las mayores confidencias de mi vida, también las mayores ofensas por personas anticlericales. Lo que más me ha impresionado son la cantidad de supuestos ateos que se me han acercado buscando a Dios. En TW me han pedido oraciones, acompañamiento, reflexiones, y también ahí he tenido los mayores debates religiosos de mi vida. Con seriedad, con naturalidad y con profundidad. Sólo puedo decir a los religiosos que si no están en las redes sociales se están perdiendo una mitad importante de la realidad de este mundo, en la que miles nos demandan con urgencia mucha más presencia. Las redes sociales son tan potentes que si hoy Cristo viniera a la tierra, ahí estaría evangelizando”.
José Fernando Juan, vocacion.wordpress.com: “Comencé como un usuario normal. Sin conocimiento alguno en la materia, y con bastantes reticencias. Y mi situación actual continúa siendo de gran ignorancia, pero ha cambiado profundamente la valoración de su realidad y sus posibilidades. El primer paso fue el correo electrónico, después el Messenger y el salto a los blogs, y por último se ha incorporado a mi realidad personal y pastoral la gestión de páginas web y las redes sociales. Un camino de conocimiento y descubrimiento, de cuestionarme seriamente qué estaba haciendo y cómo, y cuál es la misión en esta nueva dimensión de la vida personal y social. Es evidente que quien trabaja con jóvenes, acaba enterándose. Lo que no es tan espontáneo, para nosotros como jóvenes-adultos, es acoger todo lo que supone. Personalmente, creo que no es un campo más de la pastoral, no es un ámbito nuevo abierto, sino que impregna y condiciona todo. En ese sentido, no viene a suplir nada, y mucho menos el trato directo, la cercanía o el grupo. Aunque sí entiendo que la difusión y el alcance es mucho mayor que en otros medios que hasta ahora utilizábamos, con lo que aporta de riqueza, diversidad y variedad. Además, añade un componente de relación y de contacto que hasta ahora era desconocido para nosotros”.
Internet, una ventana al exterior
Más allá de la desconfianza que pueda provocar en muchas personas el mundo virtual, las webs de las congregaciones religiosas son una ventana al exterior. Y cuando el internauta se asoma puede descubrir el gusto por lo estético y el contenido actualizado, o por el contrario, encontrarse con diseños arcaicos, sin información y un lenguaje que suena a homilía. La gran mayoría de las webs de las congregaciones se crearon hace años, siguen sin actualizarse, fueron concebidas como páginas estáticas y hoy permanecen con el mismo diseño. Otras, sin embargo, se renuevan cada día con noticias de la institución y con un diseño actual (www.jesuitas.es).
Muchas órdenes disolvieron sus boletines en papel y cubren esa necesidad de comunicación interna vertiendo en sus webs contenidos que deberían ser más privados y convierten sus espacios en Webs de documentos3. Por eso, es urgente caer en la cuenta de que una web es más para los demás que para nosotros mismos, que una web es una ventana institucional al exterior y por ella se asoman muy diferentes personas, es preciso descubrir que la web tradicional ya está caduca, que aún no hemos entrado en la Web 2.0 cuando ya se hablaba de dos eras más adelante, la Web 4.0. Si esa ventana se abre, no sólo se asoman personas a vernos sino que del exterior entra todo tipo de información que renueva, oxigena y nos ayuda a salir de nosotros mismos.
Aclaremos conceptos
– Web 1.0: Personas conectándose a la Web.
– Web 2.0: Personas conectándose a personas. Redes sociales, blogs, foros, wikis. Todo esto nos lleva a un verbo, compartir, y a un sustantivo, colaboración. ¿Hay algo más evangélico que esto?
– Web 3.0: Aplicaciones web conectándose a aplicaciones web.
– Web 4.0: Personas y cosas se comunicarán entre sí para generar la toma de decisiones. Para el 2020 se espera que haya agentes en la Web que conozcan, aprendan y razonen como lo hacemos las personas.
La Web 1.0, la web tradicional, estaba más centrada en sus dueños. Nuestros espacios en Internet son así, lugares donde hay mucha información y poca comunicación. Es preciso dar el salto, además gratuito, a la Web 2.0, que es más una actitud que una tecnología porque se trata de aplicaciones que generan colaboración y se trata de servicios que permiten a los usuarios ser autores activos del contenido.
Compartir, interconectarse y actualizarse
Tres palabras bien sencillas que pueden ayudarnos a introducirnos en este mundo que es capaz de movilizar y crear, por ejemplo, el 15M.
Las redes sociales permiten compartir contenidos de manera que lo que leo y me gusta lo twitteo, aquello que mueve hoy mi corazón lo pongo en el muro del FB y la reflexión más larga la subo al blog y a la vez aparece en TW, en Google+ y en FB. La información se mueve hoy así, por eso no sólo es preciso sumergirse en este apasionado mundo actitudinal sino que este compartir tiene mucho que ofrecernos y cuestionarnos.
Pero no sólo compartimos sino que nos interconectamos entre nosotros, sintiendo el cuerpo apostólico, y con otros, descubriendo la verdadera realidad. Esto no significa que dejemos de visitar al enfermo, de escuchar toda una noche a una mujer maltratada o que prescindamos de un rico café con un buen amigo. Al contrario, la interconectividad nos ofrece muchas posibilidades de entrar en contacto con diferentes personas, de abrirnos a diversas inquietudes, de aprender de otros y con ellos y de aportar profundidad, pasión y solidaridad. De nosotros depende el buen uso que hagamos de todo esto.
Por último, la velocidad de la comunicación es tan rápida y los cambios son tan grandes que la actualización es constante. Una web nunca está acabada del todo, siempre debe estar en movimiento, actualizando el contenido, el diseño y el sistema interno. Por eso, una web no se crea de una vez para siempre, ni siquiera se diseña para unos años. Su fecha de caducidad comienza al día siguiente de subirla al servidor. Entonces… ¿qué hacer? Actualizarse constantemente, estar en movimiento para conectar a personas con personas y hacernos crecer juntas. Pero en esto, las Congregaciones son expertas, desde siempre, por eso este tren hay que cogerlo aunque sea en marcha y a velocidad.
Nos conectamos para…
a. Evangelizar y dejarnos evangelizar: La religiosa y el religioso de hoy y de siempre desean llevar a Cristo a todos los rincones de la tierra y así ayudar a cada persona a encontrarse consigo mismo, con los demás y con Dios. ¿Qué mejor que hacerlo a través de TW, en FB y con un blog en el que vamos compartiendo nuestra experiencia?
b. Transmitir el carisma y recrearlo, no sólo hablando de vez en cuando de nuestros fundadores, de los pilares de nuestras Congregaciones sino que el mismo carisma se va recreando a través de la Red. En nuestro modo de compartir, en los temas que twitteamos, en los vídeos que hacemos, en las imágenes que colgamos estamos también transmitiendo el carisma recibido si realmente lo tenemos interiorizado.
c. Encontrarnos con los jóvenes. Porque ¿dónde los estamos buscando? ¿En las iglesias? Si siempre están conectados en Tuenti. Pues conectémonos con ellos. Tienen mucho que enseñarnos y podemos aportarles responsabilidad, sentido vital y una experiencia de Dios que muchos desean. Institucionalmente van apareciendo en TW, en FB y en Google+ perfiles generales: @serjesuita, @vocacionfi, @Ser_Salesiano, @cov_donbosco… Pero siempre nos gusta más saber con quién hablamos, qué persona concreta está detrás, ver su foto real en el perfil4. Yo misma huyo de twittear con instituciones, prefiero dialogar con las personas. Para eso lanzaremos mensajes breves y concisos. En TW en 140 caracteres tenemos que condensar lo que queremos decir porque en este caso, como decía Marshall McLuhan, “el medio es el mensaje”, comunicamos más con el simple uso de TW que con cientos de proyectos vocacionales.
Webs de pastoral vocacional hay muchas y siempre dirigidas a jóvenes que ya están buscando algo diferente en sus vidas:
www.buscoalgomas.com, www.pjvbetica.es, www.vocaciones.es, www.vocacionpm.es, www.vocacion.info, vocacionesjesuitas.blogspot.com, www.sersalesiano.com, www.jovenesdehonianos.org vocacionesfranciscanas.blogspot.com, jovenconvocacionreligiosa.blogspot.com,. Lo más importante es un buen diseño5, que entre por los ojos, con contenido fraccionado, muy visual, con fotos, vídeos y poco texto. Con colores bien mezclados y tipo de letra bien probados. Porque la página no es para nosotros, es para los jóvenes, es muy importante no perder de vista este aspecto.
d. Crear opinión y fomentar el diálogo, educar y educarse: Este aspecto es muy importante porque desde mi punto de vista recoge los tres anteriores y los concreta. Comentando las noticias que nos encontramos, ofreciendo nuestras ideas, “escuchando” las de los demás y dialogando es como también evangelizamos y nos dejamos evangelizar, transmitimos el carisma y lo recreamos, nos encontraremos con muchos jóvenes y no tan jóvenes y entraremos en el verdadero mundo de la educación, ese en el que no hay alumno y maestro sino que cada uno enseña aquello que sabe.
Pero para todo esto, la vida religiosa necesita descubrir en su interior que “algo nuevo está naciendo”. Los religiosos y las religiosas, de todas las edades, enamorados de Dios, sumergidos en la interioridad y en la profundidad de la vida, son profetas cada día. Os espero en TW6 para seguir compartiendo y ayudándonos a ser mejores personas.
Termino con un tuit del humorista Luis Piedrahita: “Me voy a dormir. Si os vais a quedar hasta tarde, por favor, twitead bajito”.

1 Diferenciamos aquí las webs de las obra apostólicas de las webs oficiales de las Congregaciones para centrarnos en estas últimas.
2 Leer la Carta Pastoral de Benedicto XVI con motivo de la 46ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2012: “Silencio y Palabra: Camino de evangelización”, http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/communications/documents/hf_ben-xvi_mes_20120124_46th-world-communications-day_sp.html
3 Este concepto ha sido acuñado por Tim Berners-Lee, el padre del web. Es la Web 1.0. Ver una entrevista realizada por Andrew Updegrove y publicada en el Consortium Standards Bulletin http://www.consortiuminfo.org/bulletins/semanticweb.php, Junio 2005.
4 No basta con crear un perfil en TW o una cuenta en FB, es necesario actualizarlos, usarlos. Recomiendo poner una foto real, es más efectivo.
5 Las empresas de diseño web se aprovechan muchas veces de nuestra ignorancia y podemos encontrar presupuestos económicos tremendamente altos. Hoy, hay muchas aplicaciones gratuitas y no necesitamos invertir mucho dinero. Es más importante invertir en las personas que van a actualizar los contenidos diariamente.
6 @silviarozas