GRACIAS POR UN AÑO EXCELENTE

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Vivir es enterarte por donde pasas. Quedarte con rostros, escuchar y acoger experiencias. Es aprender. En la Revista Vida Religiosa cerramos el año contentos, casi con la emoción contenida de haber podido disfrutar de una labor bien hecha, porque fundamentalmente nos hemos hecho eco de lo mucho bueno que la vida consagrada ofrece y vive en la normalidad de la misión.

Quizá una de las motivaciones para tener nuevos proyectos es el poder mirar atrás descubriendo muchos lugares en los que el futuro inmediato nos pide incidir y apoyarnos.

La tan traída y llevada crisis de la vida consagrada, la percibimos en nuestra publicación como una transformación. Detrás de 1000 historias publicadas, compartidas, recibidas y acogidas, descubrimos mucha vida que nos habla de una nueva vida consagrada. Débil en su fortaleza, porque su arma es la fe; ágil en sus presencias, aunque una buena parte de sus miembros son mayores, mires hacia la zona que mires de nuestro convulso mundo, el rincón más complicado habrá una comunidad dándose integralmente. Una vida religiosa despierta y atenta al mundo: son muchos y muchas hermanas las que continuamente están preguntándose y respondiendo a esa búsqueda de nuestros contemporáneos a quien tiene la respuesta de todo, no se corrompe y no hace distinciones. Nuestra publicación sostiene que la respuesta más clara de la Iglesia a las incógnitas del hombre y la mujer del siglo XXI no es otra que la vida de hombres y mujeres que lo dan todo por el reino, los religiosos.

Nuestro año es excelente porque mantenemos la línea ininterrumpida desde aquel 1944, cuando nació la revista, que insiste que, para hablar de consagración, o vida religiosa, hay que subrayar la vida, optar por la vida, cuidarla y reconocerla en su pluralidad y riqueza. Por eso nuestras páginas sieguen siendo las más editadas en lengua española en todo el mundo. Si vamos a los datos, descubrimos que más de 8000 comunidades cada mes leen itinerarios de renovación, inspiración y formación en nuestra revista. 8000 comunidades que tienen la oportunidad de orientar también sus retiros y jornadas de formación desde las propuestas celebrativas que formulamos.

Este año, hemos recogido en la revista vida religiosa, el pensamiento de 65 autores distintos que han logrado no solo subrayar la pluralidad, sino indicar que hay una unidad de fondo en el pensar teológico y la propuesta pastoral de las congregaciones, órdenes y vida contemplativa.

Hemos presentado y propuesto 20 libros como recomendados por quienes tienen la experiencia y conocimiento de las necesidades, itinerarios y procesos de reorganización de las congregaciones. Hemos podido dirigir y proponer más de 20 encuentros de dinamización comunitaria a otras tantas congregaciones y órdenes. Hemos animado ejercicios, conferencias, retiros y jornadas de reflexión. Hemos vivido al ritmo de la búsqueda de los religiosos y religiosas de este tiempo que es el signo y la inspiración de nuestro cometido profesional y ministerial.

Creemos, de verdad, que se cierra un año excelente, porque un año más hemos podido contar con la confianza de la vida religiosa y esa nuestra razón de ser, seguir ofreciendo y buscando qué y de qué manera quiere el Espíritu Santo a los consagrados en este siglo.

Nuestra revista está dirigida a los religiosos y religiosas, pero no son ni están solos. Somos vocación para la circularidad, el encuentro y la comunión. Por eso las expectativas de misión compartida son nuestra ocupación, como lo es la apertura de modos y estilos para ser diálogo posible con los jóvenes, también y, sobre todo, aquellos y aquellas que no están próximos a los márgenes de la Iglesia. Estamos convencidos que a más transformación y convicción en la consagración más facilidad para hacer nuestras vidas y casas accesibles, a quien no tiene ni historia y cercanía con la Iglesia.

Al acabar el año hemos acumulado 1500 páginas. Hay mucha información, formación, propuestas, testimonios y retos. Hay mucha reflexión pero, sobre todo, hay un convencimiento decidido y definitivo, hay mucha consagración y mucha vida que nos invita a seguir y seguir esperándote. ¡Muchas gracias!!