EMERGENCIA ECOLÓGICA

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(José Tolentino de Mendonça). El verano de 2019, el periódico italiano La Stampa publicó una entrevista con el papa Francisco. Si bien es cierto que Francisco ya ha concedido un número inusual de entrevistas, no disminuye la fuerza profética de cada uno de sus encuentros con los medios de comunicación. Su discurso nunca es predecible, nunca evita preguntas, nunca se esconde detrás de un lenguaje vago, oficial o artificial. Por el contrario, usa palabras francas, aborda valientemente los problemas y el mensaje que entrega es incisivo y relevante.

El periodista Domenico Agasso Jr., un vaticanista experimentado, le preguntó al Papa sobre las razones para convocar el Sínodo sobre la  Amazonía. Le preguntó específicamente a Francisco si podía contar un episodio reciente que le hubiera impactado. El Papa enumeró una sucesión de hechos. Por ejemplo, que un grupo de pescadores le dijo que en los últimos meses habían recolectado seis toneladas de plástico del mar; o que los incendios en Siberia han provocado la liberación de los icebergs en Groenlandia; o que toda la población de una región del Pacífico está abandonando la isla donde ahora viven, ya que no existirá en veinte años. Son hechos que convergen en lo que el Papa define como el episodio que más nos debería alarmar: Earth Overshoot Day 2019, es decir, el momento en que la Tierra comenzó a vivir en sobrecarga, porque hemos agotado los recursos naturales que el planeta es capaz de regenerar en un año y comenzamos a hipotecar el año que viene. ¡Pues el día del sobregiro de la Tierra fue el 29 de julio! Está claro que lo que consumimos en este déficit ecológico incontrolado supera con creces las posibilidades que ofrece el planeta. Por eso el Santo Padre argumenta que salvaguardar la creación es un tema social primordial, no solo una bandera verde.

Y no duda en definir el momento presente como una «emergencia mundial». El futuro inmediato del planeta nos exige, como sociedades e individuos, respuestas objetivas. Necesitamos, por un lado, una nueva visión política y económica que no sea solo una carrera para consumir y gastar. Y, a la vez, asumir todos el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones diarias que den testimonio de un estilo de vida más esencial y evangélico.