Misterio de Luz

En los misterios del rosario se ha introducido esta escena del inicio de la predicación de Jesús. Incorporada en los misterios de Luz nos refiere a los destinatarios del anuncio -a los últimos- y unido a carácter gozoso.

Jesús comenzó el anuncio por los más alejados del Templo, de la ciudad Santa. Comenzó por los galileos, por los pescadores, por los enfermos, los endemoniados, los ciegos, las mujeres, los niños… Y eso produjo una conversión: el cambio del mensaje al cambio del corazón. El verdadero misterio –para aquellas gentes- fue el descubrir a un Dios cercano que salía de los centros de poder y de las afueras de la ortodoxia.

Jesús comenzó a hablar con entusiasmo y gozo. Su predicación difería de la de Juan y de los profetas; no tenemos más que citar a Jonás en Nínive: «Dentro de cuarenta días será destruida». Al contrario, el anuncio de Jesús no denunciaba errores doctrinales, no moralizaba sobre la forma de vivir, no acusaba los pecados ajenos, sino que proponía un cambio y ofrecía una nueva oportunidad.

Y ahí se situaba la novedad, la noticia y el misterio. Como ocurrió con los ninivitas que reconocieron sus errores y cambiaron radicalmente. Otro misterio a tener en cuenta; que cambia quien menos esperamos.

En este tiempo de oscuridad merece la pena meditar los misterios de Luz: hacer memoria familiar de las Bodas y Bautismos, recordar frases de Jesús, descubrirle en los momentos de gozo y de sufrimiento y participar en la Eucaristía del barrio.

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