Muéstranos a Jesús

La Iglesia nos lo propone como canto al evangelio: “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”.

Lo decimos en la asamblea dominical: Lo dice el cuerpo eclesial de Cristo, mientras los pobres que lo formamos nos disponemos a recibir su cuerpo eucarístico.

Nuestro canto sabe a necesidad, a esperanza, a confianza, a adviento: “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”. A nuestra asamblea asociamos, porque Cristo los ama, a todos los necesitados, a los que siempre esperan y a los que ya han perdido toda esperanza, a los que saben de Dios y a los que todavía no han aprendido a nombrarle.

Nuestro adviento, nuestro canto, nuestra esperanza, es para siempre y para todos, y se llama Jesús: “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”. Muéstranos a Jesús, danos a Jesús, que conozcamos a Jesús, que demos gracias por Jesús, que nos enamoremos de Jesús, que imitemos a Jesús, que sigamos a Jesús, que no sepamos vivir sin Jesús…

Y, mientras no veamos lo que ahora creemos, mientras no llegue la manifestación gloriosa de nuestro Dios y salvador, mientras esperamos aquel día en que Dios lo será todo en todos, cuidemos el cuerpo eclesial de Cristo, comulguemos su cuerpo eucarístico, abracemos a Cristo en los pobres, cuidemos de él… Seguramente que no lo haremos con lo superfluo de nuestra vida, sino incluso con la vida misma…

Cuida de Cristo, y para ti ya será Navidad, una perenne Navidad.

Feliz Adviento.

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