Amor injusto:

Lo dijo P.-S. Laplace: “¿Dios? Ya no necesito esa hipótesis”. Según el testimonio del profeta, los israelitas comentaban: “No es justo el proceder del Señor”.

¡Dios inútil!, ¡Dios injusto!: Dios siempre más allá de nosotros, tanto que ni la ciencia lo alcanza ni la religión lo comprende; Dios siempre más acá de nosotros, tanto que su misericordia nos envuelve, su bondad nos sostiene, su rectitud nos enseña el camino.

¡Dios inútil!, ¡Dios injusto!: Amor sin más razón que el amor, Amor de puro dar, Amor encarnado en el seno de una Virgen hecha Iglesia, Amor sacramentado en el misterio de una Iglesia hecha Eucaristía.

“Enséñame, Señor, tus caminos, recuerda que tu ternura y tu misericordia son eternas”, pues yo necesito siempre acogerme al abismo insondable de tu amor injusto.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario