Otra vez Simeón… y la Vida Consagrada

Quien lea el título de este post va a pensar que empiezo a obsesionarme con Simeón, porque ya dediqué otra entrada en Navidad a este personaje tan curioso. Igual es verdad ¡quién sabe! El caso es que hoy, me he vuelto a fijar en este tipo al escuchar de nuevo los versículos que Lucas dedica a él y con el trasfondo del día de la Vida Consagrada (Lc 2,22-35).

Esta vez lo que me llamaba la atención es que Simeón “se aparta”, se sabe poner en un segundo plano en la narración y sus palabras sirven para centrar toda la atención en ese Niño que es Luz y salvación. Quizá no haya otro modo mejor de celebrar y agradecer en este día nuestra vocación en la Iglesia que hacer como Simeón: reconocer a Jesús en lo pequeño, bendecirle y echarnos a un lado para que sólo Él sea el centro.

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2 respuestas a Otra vez Simeón… y la Vida Consagrada

  1. Dorian Gay dijo:

    Nuestra alegría en el servicio de Dios y de la comunidad se renovará incesantemente según el tiempo que dediquemos a orar por los demás.

    Un abrazo

  2. Guadalupe dijo:

    No es fácil dejar que Él sea el centro, pero hasta para esto, Él nos da su gracia y nos ayudará a ir creciendo en verdad, en humildad. Un beso Ianire, gracias, feliz día nuestro.

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