Una cuestión de mirada

El otro día fui al cine y, mientras esperaba en la fila para comprar la entrada, estaba muy entretenida escuchando a una señora que estaba detrás de mí. Ella le iba relatando a su amiga todas las cosas que no estaban bien. Que si se iba “anchando” la fila y que seguro que se colaba alguno, que si porqué le pregunta ese a la taquillera por las filas cuando hay un cartel diciendo que no están numeradas, que si habían subido el precio de la entrada… Aunque su compañera, con una paciencia infinita, iba quitando plomo a sus comentarios, me dio mucho que pensar. Y es que podemos vivir así la vida, prestando más atención a lo que no responde a nuestros deseos y expectativas que a lo bueno que se abre ante nosotros, acentuando lo que no es como debería y olvidando así todo aquello que sí se va pareciendo a lo que está llamado a ser.

Los religiosos/as deberíamos ir por la vida como la amiga de esa mujer, subrayando lo positivo y sacando “lo precioso de lo vil” (Jr 15,19)… y quizá, poco a poco, se nos iría pareciendo la mirada a la de Dios.

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4 respuestas a Una cuestión de mirada

  1. Dorian Gay dijo:

    El Evangelio de hoy nos llama a esa visión sobrenatural. Ver, sin caer en ingenuidades ni providencialismos, la mano amorosa de Dios pero y esto es mas importante, asumir la misión del Bautista y ver al Cordero de Dios en el otro, señalarlo sin prepotencia, con misericordia…

    Un abrazo

  2. Guadalupe dijo:

    No sé por qué me veo perfectamente reflejada en la señora quejica. Sí, lo peor es que no siempre tengo la suficiente perspectiva para darme cuenta o tardo en hacerlo. Lo más delicado del asunto es que, hablo por mí, es que esta actitud de «echar culpas a otros» puede encubrir un problema propio. Gracias por invitarme a pensar en cómo camino por la vida y más, cuando se sigue al Maestro, quien seguro mira con indulgencia infinita. Un beso.

  3. Lida Ascuña Briceño dijo:

    Mi estimada Ianire, cada vez que leo tus artículos me provoca inmediatamente hacerte un like pero recuerdo que esto no es el «face», invitas siempre a la reflexión desde el evangelio y de la vida misma, que en diferentes latitudes termina siempre por parecerse.
    Recibe mi cariño, te leo y sigo con mucha atención e interés, a ver cuando te vienes a pasar unas vacaciones en el Regina, saludos desde Lima, Perú.

    • ianireangulo dijo:

      Lida! Qué gusto que andes por aquí! Mil gracias por tu cariño, tus palabras y tu seguirme «desde ahí». Yo siempre tengo el pasaporte en vigor por si se presenta la ocasión de «darme un saltito» 😉
      Un abrazote fuerte!

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