«Diversidades y peligros»

Vivir con personas cuya lengua madre no es el castellano hace que surjan anécdotas simpáticas con cierta frecuencia. El otro día, una hermana de comunidad, pedía a Dios que nos librara “de todas las diversidades (en vez de adversidades) y peligros”.

Quizá tiene mucho que ver con algunas cosillas que estoy leyendo últimamente sobre sociología, pero esta confusión me ha hecho pensar mucho. Algunos autores plantean que, para la adquisición de una identidad grupal es necesario un proceso (que llaman categorización) que tiende a diferenciar lo más claramente posible el “nosotros” de “los otros”. Para ello, entre otras cosas, se exageran las diferencias que nos alejan de otras colectividades y se minimizan las particularidades dentro de los miembros del mismo grupo… ¿se os ocurren aplicaciones en la Vida Religiosa? ¡A mí un montón!

Me temo que, aunque no lo verbalicemos porque resulta políticamente incorrecto, demasiadas veces hacemos nuestra la oración de mi hermana de comunidad (¡y sin tener problemas con el idioma!) y entendemos lo diverso como algo peligroso que nos pone en riesgo de dejarnos cuestionar o de hacernos descubrir que no son tantas ni nuestras particularidades ni nuestras diferencias de los otros.

Lo curioso es que solamente en relación con los otros podemos descubrir quiénes somos realmente.

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