ASTERIO NIÑO: BRILLANTE ASTRO DE NAVIDAD

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Ha muerto de pie y en Navidad. Quizá iba escrito el destino en su apellido: “Niño”. Quizá iba descrita su identidad en su nombre: “Asterio” (el que brilla como un astro o el hijo de un astro). El misionero y presbítero claretiano padre “Asterio Niño” se nos ha ido sorprendentemente, el 28 de diciembre de 2020, hacia las cinco de la tarde, cuando estaba trabajando en el jardín de la comunidad claretiana de Colmenar Viejo (Madrid).

Tuve la suerte de conocerle muy pronto. Irradiaba alegría, optimismo. Era dinamismo sin freno. Siempre disponible y arriesgado. Irradiaba su fe, su espiritualidad. Siempre anhelaba ser fiel a Dios hasta en lo más mínimo. Y así lo expresaba en innumerables tandas de Ejercicios Espirituales que dirigió, en tantos servicios misioneros que acogía sin la menor reserva. Sus momentos de oración era intocables: fiel a todos ellos

Con el paso de los años se fueron desplegando sus habilidades: doctor en teología con una tesis sobre la figura de María en el Concilio Vaticano II, profesor de teología en diversos tratados, formador de jóvenes misioneros, superior provincial, miembro activo en la Conferencia española de Religiosos, director del centro de espiritualidad claretiana en Roma, Administrador del Instituto Teológico de Vida Religiosa, Director del centro de espiritualidad de Colmenar Viejo.

Asterio exuberante, inacabable, incansable, fiel a sus amigos y conocidos. Parecía que su estrella nunca se iba a apagar. Niño ingenuo, atrevido, curioso, divertido, siempre dispuesto a una nueva aventura. Y después… anciano que no lo parecía… Emérito … dispuesto de nuevo a recomenzar… Misionero por donde pasaba… Generador de lazos y amistades. Cuidador de jardines…

Asterio, buscador de Dios, apasionado por María hasta la emoción y las lágrimas, amigo de la vida, compasivo hasta el extremo sin perder el equilibrio. Era el típico santo “de la puerta de al lado” (Papa Francisco).

P.D. En un email que Asterio me envió el 17 de enero de 2016 me decía lo siguiente, que puede iluminar lo que ha ocurrido:

Querido Pepe: El rumor o la información que nos ha llegado es que durante una tanda de Ejercicios Espirituales, que dirigías en Bolivia a los nuestros, ha fallecido el querido hermano Luis Fernández Zúñiga, conocido por su bondad y su estilo como “Luisón”. Supuestamente las circunstancias permiten calificar su muerte como subitanea et improvisa morte, de que antiguamente al menos la Iglesia nos recomendaba pedir al Señor que nos librara de ella. Pero por otra parte si ha acaecido en el marco de unos Ejercicios Espirituales, uno piensa que el profeta ha sido arrebatado al cielo por un torbellino. Y Luisón tenía mucho de profeta.
Ya me contarás.  Encomendamos al Señor a nuestro hermano. Que el Corazón de María le haya acogido en su seno.  Un fuerte abrazo. Asterio