Superficie y profundidad

Solo es necesario ver la fecha de la última entrada de este blog para darse cuenta de que el inicio de curso ha sido, cuanto menos, intenso. Paradójicamente, desde que regresé a la “vida cotidiana”, pocas cosas han tenido la estabilidad y el orden que se puede esperar del día a día. Pero, a pesar de la concentración de actividades y de viajes, no tengo la sensación de que me vida tenga el desorden existencial que sí tiene mi agenda.

Nunca he hecho submarinismo, pero intuyo que bucear tiene que ser algo parecido a lo que yo experimento en la última temporada: una serenidad de fondo muy distinta a la agitación y la actividad de la superficie. Vivir así es, sin duda, don inmerecido que nace de saborearse fundamentada en Otro… ¡y es tan distinto del activismo que a veces nos consume la existencia! Ojalá este nuevo curso esté lleno de momentos así: paz de fondo en medio de turbulencias.

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Una respuesta a Superficie y profundidad

  1. ma. guadalupe reynoso arenas dijo:

    Querida Ianire, sí, don inmerecido el saberse en manos de nuestro Señor Jesús, a pesar y en medio de nuestras tareas. Gracias, Dios mío. Un beso.

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