Simeón y la Navidad

Hay algunos personajes del Evangelio que resultan un poco enigmáticos. Algo así sucede con Simeón, del que solo habla Lucas (Lc 2,25-35). Una de las cosas que me llama la atención es cómo insiste el evangelista en afirmar que el Espíritu Santo estaba en él. En apenas tres versículos lo repite otras tres veces, lo que, conociendo la tendencia de los autores bíblicos a ahorrarse los detalles innecesarios, parece que algo nos quiere decir. El texto dice que el Espíritu estaba con él, que le había hecho una revelación y que le movió al Templo. Y a mí se me ocurre que esto de vivir la Navidad tiene mucho que ver con ser un poco Simeón: que el Espíritu nos regale anhelar el consuelo de Dios, que nos mantenga la esperanza de ver a Jesús y que nos empuje ahí donde Él nos sale al paso. Quizá entonces también seamos capaces de reconocer al Señor, como Simeón, en un bebé… o en cualquier otro “disfraz” con el que le gusta camuflarse para encontrarse con nosotros en lo gris y rutinario de cada día.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.
¡Comparte en Twitter este post!

Una respuesta a Simeón y la Navidad

  1. Dorian Gay dijo:

    Ojala que el Espíritu nos guie en este nuevo año. No podemos olvidar que para muchos nuestras vidas serán el único Evangelio que lean.

    Un abrazo, feliz Navidad y feliz año nuevo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *