Reconciliarse con lo incierto

Después de estar todo el día dándole vueltas al tema de la consagración religiosa (en la Jornada de estudio que la Universidad Comillas ha organizado con CONFER), me quedo con el regusto de que, a quienes compartimos esta vocación en la Iglesia no nos queda otra que reconciliarnos con lo incierto.

Por más que queramos definir con claridad nuestra identidad, acabamos irremediablemente abocados a términos ambiguos que hay que explicar demasiado, que despiertan más preguntas que respuestas y que sólo nos ofrecen la ilusión de lo cierto. Y a mí me da por pensar que, más bien, tenemos que aprender a caminar en lo inseguro y renunciar definitivamente al amparo y a la seguridad que nos ofrecen las definiciones rotundas y los límites evidentes. Quizá se trate, más bien, de reconocer que los contornos entre los modos de seguir a Jesucristo están más difuminados de lo que desearíamos, aceptar la incertidumbre que supone avanzar a tientas, sin tener claro hacia dónde dirigir el siguiente paso, descubriendo quiénes somos en relación con otras vocaciones y no por contraste con ellas… Vivir sin más seguridad que la frágil certeza de sabernos en la Buenas Manos de Quien está en el origen de nuestra vocación y nos alienta con su Espíritu… y que esto no sea un problema sino una fortaleza.

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2 respuestas a Reconciliarse con lo incierto

  1. Dorian Gay dijo:

    El pasado jueves celebrábamos la Eucaristía. En ella estábamos religiosos, diocesanos, ex-religiosos y laicos (me refiero a personas que no habían profesado votos ni hecho promesas de celibato). Después paseando o simplemente sentados fue surgiendo la confidencia, uno a uno, cara a cara.
    Al llegar la noche y con ella el momento de silencio y oración volvías a constatar la importancia de descubrir la vocación personal, la que Dios tiene para cada uno de nosotros. Mirar los acontecimientos a la luz de la propia vocación, admirarnos una y otra vez ante tanto don de Dios y agradecer la bondad del Señor que nos llama a trabajar en su viña.
    Entonces recordé unas palabras de Nouwen:
    «Muchos matrimonios se han roto porque ninguno de los dos miembros de la pareja ha sido capaz de llenar la esperanza, a menudo desconocida, de que el otro pudiera arrancarlo de su soledad, a él o a ella. Y muchos célibes viven con el sueño ingenuo de que su soledad desaparecerá en la intimidad del matrimonio.»

    Un abrazo

  2. guadalupe dijo:

    Hola Ianire:

    Sí, está mejor no tener conceptos y todo seguro (se dice fácil pero luego vivirlo no lo es tanto porque a mí me gusta lo seguro), basta con saberse en Buenas Manos, las de mi Señor Jesús. ¡Feliz día de la vida consagrada! Que sea un comienzo de año de gracia. Con cariño y mi oración , Guadalupe

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