Preguntas y respuestas

Como dice una amiga (saludos, Irene), las paredes hablan.Hace unas semanas encontré esta pintada en la calle Molinos de Granada. El texto dice “Cansado de no encontrar respuesta, decidí cambiar mis preguntas”. Digno de pensar ¿no?

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Estoy convencida de que en el ámbito religioso a veces nos empeñamos en ofrecer respuestas a preguntas que nadie se hace y acabamos convertidos en predicadores que vocean en el desierto porque no hemos sabido despertar interrogantes ni inquietudes. Pero esta vez no voy por ahí.

Para nosotros y nosotras, en cuanto creyentes que vivimos en el intento de seguir a Jesús, me parece que la frase de la pintada esconde una gran sabiduría. Antes o después se nos regala descubrir que hay preguntas que sólo pueden ser respondidas si las cambiamos. Hay muchas situaciones que suscitan la amarga cuestión del ¿por qué? pero que adquieren otro sentido cuando se nos concede poder vivirlas como ¿para qué? o, sobre todo, como ¿qué quieres de mí en esto? Quizá así se nos abra el oído para acoger de Dios la mejor respuesta.

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2 respuestas a Preguntas y respuestas

  1. guadalupe dijo:

    Mientras leía tu artículo pensé que lo que dice la frase pintada en la pared, eso de que mejor cambiar las preguntas si es que no hay respuestas para lo que me cuestiona, se refería a dejar tus convicciones, a cambiar de forma de pensar, de ideales, según la conveniencia y para evitar problemas.

    Al continuar leyendo, caigo en la cuenta que, como bien dices, puedo cambiar la pregunta y encontrar sentido al sinsentido que alguna situación me suscite. En vez de «¿por qué esto?», «¿para qué?» «¿Qué quieres de mí, Señor, aquí?» Ciertamente, cambiar mis preguntas supone intentar vivir en serio el seguimiento de Jesús. Me encuentro a veces viviendo actitudes de rebelión ante lo que me descoloca, sin atreverme a dar el paso al cambio de pregunta. Ojalá pueda lanzarme y cambiarlas. Pido a Dios que no deje de pedírmelo por diversos medios pues soy «dura de cerviz». Gracias, Ianire, por prestarle voz, palabra, a nuestro Dios.

  2. fabiola dijo:

    Me ha recordado un comentario de Tomáš Halík en su libro «Paciencia con Dios. Cerca con los lejanos». Decía que en las paredes del metro de Praga vio la pintada «¡Jesús es la respuesta!», añadiendo algún otro «Pero, ¿cuál era la pregunta?». Eso le recordó, continúa diciendo, el comentario del filósofo Eric Voegelin de que «el mayor problema de los cristianos actuales no es que no sepan las respuestas correctas, sino más bien que han olvidado las preguntas que habían sido planteadas y a las que se dirigían las respuestas».

    Saludos

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