Mudanza

Hacer la mudanza de vez en cuando supone, no sólo desmentir el refrán de que “el saber no ocupa lugar” (lo ocupa… y pesa!), sino también volver a mirar con calma todo aquello que ocupa el fondo del armario y que revisamos sólo en estas ocasiones. Esta mañana, mientras metía en cajas algunos álbumes de fotos (sí, el lujo de que el destino sea tan cerquita es que me permite no tener que desprenderme de cosas así…) he estado echando un vistazo a las fotos de mi primera profesión, cuando éramos “jóvenes y hermosas”. Ha sido una oportunidad para volver a pasar por el corazón a personas que me acompañaron ese día y ya no están (bien porque dejaron el Instituto o bien porque se han encontrado con Dios Amor), a quienes se prepararon conmigo de otras congregaciones (con algunas aún mantengo relación) y, sobre todo, a quienes fueron importantes para mí en ese momento y aún lo siguen siendo, como testigos de primera línea en estos casi 16 años “de intento” en esto de seguir a Jesús en la Vida Religiosa.

Pero, sin duda, en lo que más he disfrutado esta mañana ha sido releyendo los “retoques” del ritual que hice para mi profesión perpetua. Recuerdo que invertí esfuerzo, tiempo y mucha oración para que las palabras del ritual tradujeran de la mejor forma aquello que yo había experimentado y que quería celebrar… y sin duda debió ser así porque aún hoy, después de casi 11 años, me siguen sonando muy mías, muy verdaderas. Muchas cosas han cambiado desde entonces pero la vivencia que estaba detrás de esas palabras se ha ahondado y enriquecido pero mantiene la misma esencia.

Y es que, por más mudanzas que haga, Dios no se muda.

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2 respuestas a Mudanza

  1. Guadalupe dijo:

    Querida Ianire:

    Me satisface «escucharte» hablar de tu vida, gracias por compartirla. ¡Qué coincidencia! Justamente hoy por la mañana, ordenando el cajón del escritorio desde donde escribo, apareció lo que buscaba hace días, ese poema de santa Teresa del que mencionas una frase:
    “TODO SE PASA, DIOS NO SE MUDA,
    LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA.
    NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE,
    QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA.
    NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE,
    SOLO DIOS BASTA.”
    Ya me gustaría leer el texto del ritual de tu profesión. Por lo pronto, que te vaya bien en tu nueva etapa, con tus nuevas hermanas. Como bien dices, si DIOS NO SE MUDA y va contigo y tienes con quienes compartir tu vida ¿qué más puedes pedir? Que sigas siendo feliz. Con cariño, sor Guadalupe

  2. Maritza Brenes dijo:

    Me ha parecido interesante tus comentarios. Pero lo que mas me llama la atención es cuando escribes,»invertí esfuerzo, tiempo y mucha oración. Y es que, por más mudanzas que haga, Dios no se muda.» Lo que queda es amar y dejarnos amar, dispuesto a la relación en medio de nuestras rutinas, lo reconozcamos o no.

    … ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?… Se pusieron en camino … contaban lo que les había ocurrido … Lo reconocieron al partir el pan.” (Lc. 24, 13-35)

    L a lectura del Evangelio me propone algo que es fundamental, que nuestras palabras se fundamenten siempre en la Palabra de Dios,. La última frase “Lo reconocieron al partir el pan”, me sugiere una serie de preguntas, de planteamientos, de cuestiones acerca de nuestra vida consagrada:
    ¿Cómo nos reconocen? ¿En qué nos reconocen? ¿Cómo vivir para que nos reconozcan “al partir el pan’? ¿Por qué gestos, palabras, miradas, silencios, presencias… nos reconocen como seguidoras del Dios de Jesús, del Resucitado? ¿Cómo ser con nuestras vidas signos y testigos de la Presencia del Reino? Primero como cristianas, después como personas que hemos hecho una opción concreta, de seguimiento a Jesús, intentando reproducir su estilo de vida virginal, queriendo ser presencia de su Reino en este mundo que a menudo quiere ignorar su Presencia.

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