En lo escondido

 Ayer se me regaló la oportunidad de compartir la reflexión, la mañana y la mesa con personas la pastoral rural de Palencia. Yo, que soy más de ciudad que una alfombra, no conocía la mayoría de los pueblos de los que venían, pero disfruté mucho de su acogida y de la sencillez con la que me hicieron sentir una más.

Me encanta descubrir que hay muchas personas que apuestan por cuidar, alentar la fe y acompañar las búsquedas de los cristianos y cristianas que viven en los pueblos y no en las grandes urbes. Me queda el regusto del Evangelio en esta opción por trabajar y atender lo escondido, aquello que sólo nuestro Padre ve (Mt 6,1-18) porque en nuestros habituales criterios de eficacia, solemos dejar al margen de nuestra inquietud precisamente lo pequeño… y, como muestra, sólo hay que pararse a mirar en qué lugares se están quitando ambulatorios y servicios estatales porque “no vale la pena la inversión”.

Mientras la tentación de los grandes números condiciona con frecuencia nuestras acciones pastorales y prioridades evangelizadoras, las personas que ayer conocí optan decididamente por lo pequeño y lo escondido… igual que Aquél que se hizo uno de tantos.

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Una respuesta a En lo escondido

  1. Guadalupe dijo:

    Querida Ianire: recién leo «en lo escondido» y alabas a personas que optan por lo pequeño… ciertamente no es fácil abajarse, achicarse y desafortunadamente no es un aprendizaje que sea haga rápido. Confío que la Pascua y su luz, su fuerza, vaya transformando un poco más mi corazón y el de todos para no temer mi debilidad ni la ajena. Gracias por compartir, Guadalupe.

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