Entre el escepticismo y la esperanza

Dicen que la experiencia es la madre de la ciencia y es verdad que, con el tiempo y el vivir, se nos va regalando cierto conocimiento (en carne propia y ajena) de la condición humana, de sus límites, sus deseos y sus tropiezos… Se nos va retorciendo el colmillo, ponemos interiormente muchos “veremos” a los buenos propósitos, y se nos cuelan esos ecos escépticos de “nada nuevo bajo el sol”, porque la experiencia ya nos ha ido mostrando que nuestras buenas intenciones, nuestros tanteos en esto de amar y nuestros propósitos de cambio se quedan demasiadas veces en agua de borrajas

Pero curiosamente, junto a esta conciencia de la fragilidad humana que nos hace un poco escépticos y escépticas, también se nos va regalando la certeza (hecha fuerte a golpe de experiencia personal) de que Dios va cambiándonos por dentro si le dejamos y aunque no se note “por fuera” como quisiéramos.

En esas nos movemos, entre la esperanza y el escepticismo, entre la confianza en Aquél que recrea constantemente y la desconfianza en nuestros propósitos… y, curiosamente, no tiene porqué ser contradictorio.

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Una respuesta a Entre el escepticismo y la esperanza

  1. carmen dijo:

    hola ianire quería hacer un comentario sobre el primer párrafo

    conozco a dos personas una mujer de unos 70 años que me decía que ella ya había visto en este mundo lo que tenia que ver y el otro un hombre de 90 años me comentaba ¡mira con los años que tengo y todavía cuanto tengo que aprender..

    creo que muchas relaciones y experiencias quedan en caldo borrajas porque esperamos mucho del otro y también evaluamos a las personas como si estuviésemos continuamente en exámenes….

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