Crear polémica

La semana  pasada estuve en la presentación de una colección de libros interesantísima sobre la Biblia y las mujeres. Lo curioso es que, cuando leí la noticia que hablaba de las exposiciones que, en esa presentación, habían  tenido las  ponentes, pensé que el periodista que lo había escrito y yo no habíamos estado en el mismo sitio: No solo no recogía las ideas principales sino que subrayaba, sacando de contexto, solo las afirmaciones que pueden generar mayor polémica.

Quizá soy demasiado ingenua pensando aún que la tarea de un profesional de la comunicación es ser fiel a la totalidad de lo que se dice, se hace o sucede, y no acabo de convencerme de que parece ser más importante provocar la reacción y los «dimes y diretes» entre quienes comentan el blog. ¿Será que el criterio es, más bien, el «que hablen de mí… aunque sea mal»?

Ojalá, al menos en el ámbito religioso, nos dedicáramos más a crear puentes de diálogo que polémicas.

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