NAVEGA 2.0

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manoliobuenaEl objetivo de la gente que se “agolpaba alrededor de Jesús” era oír -de sus labios- la Palabra de Dios. Ansiaban palabras nuevas que dieran sentido a su existencia y por eso le buscaban.

El objetivo de Jesús era hacerles comprender la voluntad de Padre y el modo de llevarla a cabo. Para ello se pone en medio de las gentes en la orilla de una lago, a la hora en que vuelven los pescadores de faenar; justo cuando se tasa el pescado y comienza la venta. Es lugar y momento de barullo, de gentes que van y vienen. Y Jesús aprovecha para hacer llegar los deseos de Dios a aquellos que no tienen ocasión de ir a la sinagoga o de subir al Templo. Resultan ser tantos que pide a “los pescadores que habían desembarcado y lavaban redes” subir a su barca. El objetivo de Jesús se cumple.

En agradecimiento a aquellos trabajadores, Jesús les hace un regalo: cumplir sus objetivos. Unos deseos expresados por su reticencia: “nos hemos pasado la noche bregando y no hemos pescado nada”. Ellos viven del pescado y precisan pescar. Ponen todas sus fuerzas, sus afanes y su interés en faenar. Pero su objetivo, “navega 1.0″ no se ha cumplido.

El misterio más grande de este evangelio, está en la confianza que manifiesta Simón en un galileo, carpintero, llamado Jesús, que le quiere enseñar a pescar: “me fio de tu palabra y echaré de nuevo las redes”. Y ocurre el milagro: “una redada tan grande que reventaba la red”. Recogieron tantos peces como gente había en la orilla. Jesús cambia el objetivo de aquellos hombres por el de Reino: pescadores de hombres. Un cambio radical que precisaba llegar al límite de las posibilidades de la primera versión. Reconocer las carencias, el cansancio de navegar y bregar, en medio de la noche, para recoger muy poco o nada. Es la situación en la que Jesús les hace pasar de su necesidad al interés de Dios, de sus incapacidades a las posibilidades del que es enviado, de la escasez a la abundancia del Reino. Esa nueva versión es la gracia que propicia Dios y que es gratuita e inmerecida.

La imprecación de Simón, “¡apártate de mí que soy un pecador!”, deja de ser válida. Pertenece a la versión inicial del programa y que les dejaba “colgados”. En la actualización que propicia Jesús hay una corrección automática de errores. La invitación a ser pescadores del hombres trae unos parches que asumen el pecado y la fragilidad, y lo transforman en libertad y dinamismo. Una nueva versión que funciona con tanta rapidez y posibilidades que “hicieron señas a los socios de la otra barca para que les echaran una mano”.

El objetivo de Jesús se convierte en el sentido de aquellos pescadores que dejan su vida anterior por una nueva junto al Maestro. La anterior ha quedado vacía de peces y de sentido. De ahí que sacaran “las barcas a tierra” ya que, en adelante, dejarían de navegar para caminar, de remar para dejarse impulsar, de echar redes para tender manos, de trabajar en la noche para hacerlo a la luz de día. ¡Vamos, una nueva versión 2.0 del programa de Jesús!