miércoles, 17 agosto, 2022

Dichosa campaña 63

Nuestra indiferencia los condena al olvido.

Este es el lema de la Campaña contra el hambre de este año de Manos Unidas. Pretende mover nuestras conciencias y nuestros medios para evitar el muro de la indiferencia y la desigualdad que condena a más de mil millones de personas empobrecidas y hambrientas.  Personas declaradas «dichosas» por Jesús en el Evangelio dominical de Lucas por carecer, llorar y sufrir persecución.

¡Cuántos millones de personas dichosas!

A ninguno de nosotros nos gustaría pertenecer a esa bienaventuranza de manera real. Lo nuestro es descender y acoger a los que lo sufren, e incluso profesar una bienaventuranza espiritual que no llega a parecerse en mucho a la carencia de la que se previene.

¡Cuántos de nosotros nos decimos dichosos!

Y lo decimos y luchamos por el bien de los nuestros. Y conseguimos lo que Dios quiere en pequeñas dosis de dicha: en personas concretas, en barrios con nombre y en países que no cuentan.

¡Cuántas personas se han sumado! Sumado a la conciencia, de que los recursos son limitados pero suficientes para todos y que la carencia de una persona es el fracaso del plan de Dios. Y en ello seguimos, unas décadas después que un grupo de mujeres españolas nos hicieran caer en la cuenta de este Evangelio. Una Buena Noticia que precisa de la confianza en las palabras de Jesús y del trabajo conjunto de nuestras manos.

Los religiosos no somos indiferentes a las masas «dichosas» que viven en carencia. ¡No lo somos! Y nuestra unión en tantos proyectos nos ha traído incluso persecución y sospecha. Cumpliendo así el final de la dicha: nuestra recompensa será grande en el cielo aunque en la tierra no se reconozca. Ahora, pensemos, que una sola sonrisa de una persona bienaventurada sirve para alegrar el corazón de Dios.

 

Print Friendly, PDF & Email
- Advertisment -
Artículo anteriorACOMPAÑAR EN EL SUFRIMIENTO
Artículo siguienteHe de escoger

DEBERÍAS LEER

Súplica de pobre

0
Hoy entramos en el misterio de la celebración con el canto de esta súplica: “Dios mío, dígnate librarme; Señor, date prisa en socorrerme. Que...

Prepárate como toca

Por pedir que no quede

Síguenos en Twitter


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies