DE ESPALDAS

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manoliobuenaComienza la Cuaresma. Se repiten las costumbres de siempre en medio de un mundo que parece vivir a nuestras espaldas y nuestras liturgias. El miércoles se da el pistoletazo de salida a un tiempo que prefiere los tonos vivos a los colores grises ceniza.

Llegan las propuestas de cambio con un lenguaje de penitencia y ejemplos de conversión. Y la sensación es de repetición y cansancio en la comunidad religiosa: ¡otro año lo mismo!

Comienza la Cuaresma y no creo que sea la sociedad la que quiere olvidarla. Para mí que ya no la entiende. Celebra el carnaval y obvia la ceniza porque sus referentes no son religiosos, y los pocos “religiosos” que conocen dan por sentada su comprensión. No hace falta ser muy avezados para comprobar que mientras nosotros hablamos de ayuno, nuestra gente se prueba con unas dietas bien exigentes. A la vez que recomendamos limosnas y caridades, cientos de jóvenes de ong’s asaltan las bocas de metro. En el momento en que proclamamos la grandeza de la oración nuestros colegios apuestan por la interinidad como factor educativo.

Visto así sorprende, al menos. Y sorprende porque cuando nosotros arrojamos la toalla de explicar, vivir y manifestar lo que es la Cuaresma, nuestras gentes mantienen y recuperan su sentido profundo con prácticas profanas. Unas prácticas -todo hay que decirlo- tomadas por Jesús de su momento social, de lo que la gente vivía y entendía.

Comienza la Cuaresma y yo me pregunto: ¿Quién da la espalda a quién?