viernes, 17 septiembre, 2021

Carta a Manuel

Querido Manuel:

Sé que estás muy nervioso porque hoy celebramos tu Primera Comunión.  Te has preparado durante tres años en la catequesis, has aprendido oraciones e historias de Jesús y has tenido muchas experiencias con tus compañeros de grupo. Y hoy, hemos desembarcado todos  tus tíos y primos, abuelos y amigos para celebrar este momento tan importante que va a quedar en el recuerdo.

Ante la infinidad de preguntas que te hacemos y de las pobres respuestas que puedes darnos, todos te decimos que estés tranquilo.

Pues yo, la vedad, no sé qué aconsejarte. Has de estar tranquilo:

… si este recuerdo va a quedar pegado en las hojas de un álbum de fotos, que cansa a quien lo ve y no interesa a casi nadie.

… si esta fecha va imprimirse en una estampa que va a dar vueltas por la casa y acabará de marca páginas en no sé qué libro.

… si tus sentimientos religiosos van a quedar restringidos a una edad infantil.

… si el cariño de todos va a expresarse con regalos y regalos, como si esto fuera un concurso.

Pue sí. Estate tranquilo porque todo se pasará –como a cientos de niños- y será el recuerdo antiguo de un sacramento en desuso.

Ahora bien, yo te propongo otra cosa: ¡Que estés nervioso! Si, si, nervioso, emocionado, excitado, alterado, entusiasmado…

Nervioso porque mañana puedes volver a comulgar tú sólo a Jesús. Y ahí no habrá nadie con una cámara que inmortalice el momento. Será una comunión de “tú a tú” con Él.

Emocionado, porque pasado mañana vas a escuchar la Palabra de Dios y, quizá, en una de esas palabras comprendas lo que te pide. Y en ese momento decidas lo que anhela tu corazón sin que los mayores tengamos que orientarte.

Excitado, porque en las misas –de los domingos- de la parroquia tienes que poner tu ritmo; ese que sale de tus manos al tocar la caja flamenca. Y encontrarás otros, como tú, que desean cantar al Señor.

Alterado, porque tus amigos de catequesis dejarán de venir a la iglesia y te cuestionarán el que tú continúes. Será cuando te des cuenta que la comunidad parroquial está llena de amigos de todas las edades y sensibilidades.

Entusiasmado, al comprobar que la fe de tus padres te anima a construir la sociedad con propuestas de Paz y Bien en la facultad, en el trabajo o con la persona que Dios te regale para compartir la vida.

Y por eso, no hagas caso a quien te diga hoy que estés tranquilo, porque Comulgar a Jesús es para ilusionarse de por vida. Y para estar frenético de entusiasmo. Manuel, ¡qué nervios!

 

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