Repuestos Menéndez (abril 2016)

Hace unos años fui a un país africano para la inauguración de un nuevo convento carmelita. Los que hayáis estado allí, sabéis con cuánta solemnidad, aire festivo y calma se desarrollan estas celebraciones, llenas de vida y de participación gozosa a través del canto, del baile, de los signos y símbolos. Presidía el arzobispo local que tenía un carácter ligeramente áspero. Poco antes de salir en procesión ya había llamado la atención a dos sacerdotes por hablar en la sacristía improvisada y a otros por no vestir suficientemente de acuerdo a la celebración.

Hacía un calor sofocante y los hermanos me sugirieron que me quitara el hábito y que me pusiera el alba y la casulla sobre la camiseta y así lo hice. Era una camiseta (todavía me acuerdo) de publicidad de Repuestos Menéndez, una de esas camisetas que uno guarda (muchos años) para los viajes. Al terminar la celebración y volver a la sacristía, me quité los paramentos litúrgicos, pero mi hábito no aparecía. Mientras yo me ponía nervioso y sudaba cada vez más (ahora por el apuro), los mil fotógrafos (profesionales y aficionados) nos iban haciendo fotografías sin parar: el señor arzobispo con cara de pocos amigos, muchos clérigos elegantísimos y yo con mi publicidad de Repuestos Menéndez, colorado como un tomate.

El hábito apareció tras algunos minutos (que se me hicieron eternos) y ahí quedó la anécdota. Uno que ya va teniendo tablas, salió del apuro, más aún, lo espiritualicé (en el mejor sentido de la palabra), pues había oído hacía poco a Enzo Bianchi que “El camino más seguro para alcanzar la humildad consiste en pasar a través de las humillaciones”. Pues bendito sea Dios. Pero a mí me quedó la duda de si no somos demasiado tendentes a esconder entre capisayos y sahumerios, entre observancias y dignidades, lo sencillo, lo que somos, de dónde venimos (Repuestos Menéndez era una empresa de mi barrio en Madrid que quizás todavía exista), todas esas cosas que nos hacen cercanos a todos los seres humanos (familia, amigos, raíces) sea cuál sea nuestro cargo, nuestra dignidad o nuestro título. En algunos casos -peor todavía-, hay quien parece avergonzarse de sus orígenes sencillos, de las gentes que no nos llaman ni “Reverendísimo”, ni “Eminencia”, ni “Excelencia”, sino por el nombre de pila (el título más hermoso y el primer regalo que nos hizo la Iglesia).

Debajo del hábito todos llevamos la camiseta de Repuestos Menéndez. No nos quita dignidad, ni a nosotros, ni a los cargos, títulos y ministerios que son importantes y respetables, ojo, pero que no nos pueden hacer renegar de lo que somos. Es -de forma muy análoga y salvando todas las distancias- como el Misterio mismo de la Encarnación del Verbo… que no hizo alarde de su categoría de Dios (…) pasando por uno de tantos (Flp. 2, 6-7).

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6 respuestas a Repuestos Menéndez (abril 2016)

  1. Luis dijo:

    Pues “Repuestos Menéndez” no sólo sigue viva, sino que además de camisetas también ha hecho su propia página web.

    http://www.repuestosmenendez.es/

    Preciosa la cita de Enzo Bianchi, me ha traído a la memoria la canción de Serrat “Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando”

    Enhorabuena por el blog, es fantástico.

  2. MªJosé Carmona dijo:

    En una pequeña dulcería con acceso a Internet, entre aroma a café y chocolate, leía este artículo de un bloc que acabo de descubrir… Y reía y reía mientras las mesas vecinas se sorprendían de mis francas carcajadas. No podía dejar de imaginar al prior con su camiseta de “Repuestos Menéndez” sudando su sofoco, ruborizado por la vergüenza mientras era fotografiado por los periodistas.
    Gracias Fernando Millán (sin “Reverendísmo”, sin “Eminencia”) (si me permitís), la risa es hermosa. Y sí, nuestros orígenes nunca, nunca deberían ser olvidados, porque estos son los que te acercan a lo que realmente somos, a los que puedes abrazar cuando no te queda nada…

    • Fernando dijo:

      Gracias a ti, María José. Acabo de ver tu comentario, en los entresijos de estos programas… Un cordial saludo y me alegro de haberte hecho reír (¡sí que es hermoso!) y valorar nuestros orígenes y lo que somos…

  3. Fernando dijo:

    Gracias a ti, María José. Acabo de ver tu comentario, en los entresijos de estos programas… Un cordial saludo y me alegro de haberte hecho reír (¡sí que es hermoso!) y valorar nuestros orígenes y lo que somos…

  4. José García García dijo:

    Repuestos Menéndez colaboró desinteresadamente en todas las actividades deportivas y culturales e incluso con nietos en el Colegio Santa María del Carmen a cuya Institución he tenido el honor y la alegría de estar.

  5. José García García dijo:

    Repuestos Menéndez colaboró desinteresadamente con el Colegio Santa María del Carmen Del que me siento muy orgulloso y digno de pertenecer . Gracias Fernandico

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