Gracias, Madre, por tu mirada

A pesar de tener varios papelillos metidos entre las hojas de mi Misal, escritos a vuela pluma en la oración, según algo me iba iluminando la mente y ensanchando el corazón, lo cierto es que he sido incapaz de compartirlos aquí, ¿por qué? no sé, quizá, constatar que no era capaz de expresar lo que -las más de las veces- no es más que una intuición personal.

Vamos a entrar de lleno en la Semana Santa, hoy en muchos lugares se recuerda a la Virgen de los Dolores y, ya que la prosa llega hasta donde llega, comparto una poesía que, aunque no es buena, sí encierra una gran vivencia.

– Gracias, Madre, por tu mirada,

ahora que el Padre  calla…

 

– Hijo, yo intuía…

pero nunca sospeché que tal fuera

tu agonía y la mía…

Hoy se cumple tu palabra,

tantas veces meditada:

“aquí estoy, oh, Padre, para hacer tu voluntad”…

Quiero grabar tu mirada,

tu faz encarnada,

repetir mi Fiat

estar firme en tu agonía…

 

– Gracias, Madre, por tu mirada,

ahora que el Padre  calla…

estos débiles miembros

son ahora carne entregada,

manifestación de la Palabra,

por la humanidad, ¡tan amada!.

No temas, en silencio vendrá

la salvación anhelada.

Gracias, Madre, por tu mirada,

ahora que el Padre  calla….

¡Ojalá el Señor nos pueda decir lo mismo estos días: ¡Gracias, N, por tu mirada!

 

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